miércoles, febrero 10, 2016

Torpeza tras torpeza

Según parece la obra representada no era para un público infantil. Pero eran niños los que se situaron frente al pequeño escenario de los títeres. Y no estaban en una oscura sala de butacas, irreconocibles en su edad para los actores subidos al escenario, sino en una plaza a la luz del día. Torpeza fue entonces que quienes representaron la obra no tuvieran en cuenta para quiénes lo estaban haciendo finalmente, que no eran adultos que pudieran extraer de lo representado su significado exacto, sino críos que seguramente, más que asustados, experimentaban una enorme extrañeza a medida que se sucedía el vía crucis de la bruja libertaria que protagonizaba la representación. Que una torpeza continuada, debida a programadores y titiriteros, haya llevado a la cárcel a éstos por una pancarta descontextualizada, nos sitúa ante una torpeza aún mayor, la de quien debe juzgar con sensatez lo que algunos han anatemizado interesadamente. La decisión de mantener encarcelados a unos actores hasta ahora desconocidos los va a convertir, y si no al tiempo, en unos héroes de dudosa causa. Una torpeza más. Es, por ello, urgente que se los ponga cuanto antes en libertad. Y que se eché el telón sobre este incidente tergiversado por todos.

1 comentario:

Noite de luna dijo...

Como no gobiernan, es a lo que se dedican. A salir en jauría a ver si se llevan A la señora Carmena por delante a costa de lo que sea.

Estamos acostumbrados a que actúen así.

Beso