miércoles, febrero 18, 2009

Desvergüenza

Que a una niña de catorce años, acompañada por su madre, se le pregunte en una cadena de televisión acerca de sus relaciones con un muchacho de veinte años acusado de asesinato con el que, consentidamente, convivía. Que esa entrevista pretenda indagar sobre la personalidad del homicida y no se plantee en ningún momento la bárbara circunstancia que supone que a una niña de esa edad se le permita cohabitar con su supuesto novio. Que, posteriormente, se justifique tal aparición televisa alegando el interés de la audiencia por los pormenores de un crimen y que se apele a la raza de la muchacha entrevistada, gitana, como eximente de su alentada procacidad, resulta tan brutalmente inconsecuente como si para investigar sobre el arma empleada en un acuchillamiento se le preguntase a una pequeña por el mango de la navaja días después de que con ella le hubieran amputado el clítoris, sin que al mismo tiempo a nadie se le ocurra poner en tela de juicio la práctica de la ablación.

5 comentarios:

Luna dijo...

Ese tipo de cosas me horripila.
Una portada, la subida de la audiencia o lo que sea, es algo que alguna vez habrá que regular y cambiar y con urgencia.
Aunque sería tan fácil como decir: No hago las fotos o no grabo.
Está muy bien oír las quejas.

Un abrazo

Jin dijo...

mundo descocado, sin brújula, embrutecido y vendido al mejor postor. hay que seguir buscando flores (que las hay) entre tanta basura, aunque se haga cada vez más difícil. pero cuántas situaciones nos chirrían por dentro, verdad...

ismael rozalén dijo...

Sin embargo, si esto que escribes se lo dijeras a un directivo de cadena televisiva, con resolución y cargado de razones hasta los dientes te contestaría: pero le pixelamos la cara a la muchacha. Ya ves que las formas han ganado al fondo, que ya nada importa si se le emborrona la cara a un niño, que el todo vale si añadimos "presuntamente" es razón de peso, que en los concursos infantiles las madres lloran de emoción al ver a sus hijos haciendo el gilipollas, que nos está saliendo a todos una capa de yeso sobre la piel y sobre los ojos y sobre las tripas, que no nos damos cuenta de que si por algo merece la pena esta perra vida es por los niños, que hemos de cuidarlos, mimarlos, hacerles ver que la vida puede ser otra cosa distinta a la sinrazón en la que habitamos.
Recordé -extrañas asociaciones- del cuento de ray carver "es una tontería". Será por el contrapunto.
Un fuerte abrazo para todos. En especial para ti y para luna, de quien me acuerdo más de lo que ella piensa por puras razones gremiales.
Ismael rozalén.

Diarios de Rayuela dijo...

Eso, me temo Luna, es lo que nos queda, quejarnos. Quejarnos amargamente.

Hay que buscarlas, en efecto Jin, pero sin descuidar, creo, la arcada.

Ismael, de qué poco parece servir esa rabia que nos puede ante estas cosas. A veces tengo la sensación que el tren en el que vamos se ha quedado parado en la estación. Miramos por la ventanilla y el que avanza es el otro, de más vagones, lleno de gente enloquecida.

Un abrazo a los tres.

Luna dijo...

Hola Ismael.
Con permiso de DR.
¿No piensas volver a tu blog?
da penilla verlo tirado.
No me extraña que me recuerdes, es un gremio muy adictivo y escasos los que a el se dedican en el mundo bloguero.
Espero que me recuerdes por lo bien que te va y no por lo contrario.

Un abrazo