jueves, octubre 10, 2013

El Muelle al atardecer


  • Hablar con el corazón en la mano es, como bien puede suponerse, un suicidio sincero.
  • Los buenos amigos, como los libros muy leídos, se nos abren fácilmente del todo.
  • En los atardeceres luminosos se echa a gusto la persiana de los días; de la vida misma.

4 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Si no se habla con el corazón en la mano, no merece la pena hablar.
Es lo que creo.

Si no fuera así, sobraría la palabra Amigo. Ser amigos es, para mí, un gran compromiso con la otra parte.

Un beso

DIARIOS DE RAYUELA dijo...

Así lo creo yo también.

Isabel dijo...

Como echar un ojo a algo y perder los dos en un instante.

Se me acaba de ocurrir y lo ha provocado tu lectura.

Inspiras ¿sabes?

Un saludo, te he conocido al leer el blog de Aquí

DIARIOS DE RAYUELA dijo...

Bienvenida, Isabel, a la república intermitente de mis cosas. Un cordial saludo.