lunes, octubre 21, 2013

Llumeres















Fue una explotación de hierro al borde del mar. Dejó tras de si al cerrarse una playa de óxido, unos embarcaderos fantasmales, una bocamina de ladrillo que mira al horizonte y a la que da miedo asomarse, algunas edificaciones en ruinas y una paisaje definitivamente proclive al carboncillo. En días de cielos raídos, la fotografía del lugar ofrece la ilusión de un templo griego saqueado por el tiempo y cercado por la maleza. 

2 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

He ampliado la foto para mirar mejor el abandono del lugar.


DIARIOS DE RAYUELA dijo...

El encanto de todas las ruinas (salvo las humanas).