martes, octubre 24, 2006

Fingiendo

Leí ayer un artículo titulado Los falsos días hermosos: La poesía como género de ficción, publicado por Irene Sánchez Carrón en una nueva revista de filología que lleva por nombre Per Abbat. No se pretende en este trabajo sino aclarar que la poesía, tanto como el teatro o la novela, es un género de ficciones, de fingidores –si utilizamos la definición que Pessoa hizo de los poetas-. Un juego de artificios y convenciones que se ha mantenido a lo largo de la historia de la literatura con la sola excepción del período romántico, cuando “el yo se sitúa en el centro del poema, desdibujando la barrera entre lo real y lo ficticio”.

Tan sólo un par de horas más tarde, releyendo a Zagajewski, me detengo en su Autorretrato e intento descubrir al fingidor. Y quizás no sea una tarea difícil si se emprende con el adecuado sentido crítico. Pero me temo que los libros me conmueven mucho más cuando finjo –ciertamente casi sin esfuerzo- que soy un lector romántico.

2 comentarios:

Á.V. dijo...

Carrón, no Carrión. Excelente poeta y paisana, Saludos y suerte con esta nueva bitácora.

Anónimo dijo...

Huidobro solía decir que el punto de partida del poema es la realidad. Jorge Cuesta, aseveraba que el poeta miente para llegar a una verdad más profunda.

Suelo identificarme con los románticos mentirosos. De ellos disfruto increíbles poemas.


R.