viernes, octubre 27, 2006

Pan

Dejé ya dicho en otro apunte cuánto me gustan los poemas dedicados a las hogazas por Paco Velasco en su libro Noche.
Hogacita caliente
que se enfría en el alba.
A trabajo del hombre
huele ya la mañana.

Pues bien, también en Jiménez Lozano encontré algunos memorables versos que al Pan se dicen:

Se quema la tostada
de pan: mas si no se quemase
no habría tal olor a casa,
a consuelo, a paraíso.
Leerlos es volver, siquiera en el recuerdo, al olor de las tahonas, a su aliento cálido, a la miga espesa que recién sale del horno, a la corteza tibia y quebradiza y al sabor de todo ello que es como morder las dichas solo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ESTE PAN QUE YO PARTO...

Este pan que yo parto fue alguna vez avena,
este vino en un árbol extranjero
se zambulló en su fruta;
durante el día el hombre y por la noche el viento
segaron las cosechas, rompieron el gozo de la uva.

Alguna vez, en este vino, la sangre del verano
golpeteaba en la carne que vestía la viña,
un día en este pan
la avena al viento era alegría,
el hombre rompió el sol, abatió el viento.

Esta carne que partes, esta sangre a la que dejas
sembrar desolación entre las venas
fueron avena y uva
nacieron de la raíz sensual y de la savia;
mi vino que te bebes, el pan que me arrebatas.

Dylan Thomas.


R.

r. dijo...

Ahhhhhh. Vengo a leerlo de nuevo, lo desmenuzo como por vez primera... ahora me sabe diferente, acaso alimenta igual, tiene esa rara consistencia de lo que se asimila de a poco, para que no se vaya, para que no termine de írsele a uno.

Qué hermoso.