miércoles, diciembre 10, 2008

Cosas

Cuenta N. mientras comemos que en clase de Cultura Clásica les pidió a sus alumnos ejemplos de palabras que empezaran por el prefijo de origen latino “omni”. Consiguió que dos chicos levantaran la mano. Uno dijo: “omnitorrinco”. El otro, más escueto: “omni”, explicando que así se llamaban las naves espaciales de los extraterrestres. Coda: no sería de extrañar que el animal del primero viajase a bordo del vehículo galáctico del segundo.

Más. No hace mucho, J. me comentó que había sorprendido a dos abuelas hablando de sus nietos. Relataba una de ellas el consejo que les había dado a los suyos: “Ahora que empiezan los exámenes, tenéis que hacer un esfuerzo y empinar los codos”. Coda: esto es, botellón ilustrado.

12 comentarios:

amart dijo...

¡Qué felices, angelitos! Pero cómo se le ocurre a N. pedir ejemplos de cosas tan complicadas. En Cultura Clásica hay que empezar por pedir a los alumnos que escriban el nombre de algún clásico que les suene. (Esta pregunta fue hecha por otro profe, y esto es cierto, y el más listo escribió Betoben).

¿Y las abuelillas? Para darles un beso...

Me alegro de reencontrarte tan fino como siempre.
Abrazos.

Francisco Ortiz dijo...

Magnífico. Dos píldoras para reír y pensar.

madelen dijo...

Una señora comentaba a otra que no sabía porqué no podía tenertom hijos y que pensaba ir al médico ya que probablemente su marido era omnipotente o quizás...ella esmeril.
Saludos

Ciudades de la Imaginación dijo...

Muy buenas tus publicaciones, con mucho ingenio, humor y frescura. Me tomé el atrevimiento de enlazarlo con mi novel proyecto. Aguardo entres y me des tu opinión. Gracias, Marcelo.

Luna dijo...

Lo de las abuelitas es encantador.
La misma frase se la oí a otra abuelita que está aprendiendo a escribir y a leer con 77 años y poca vista.

"voy a empinar los codos para aprender muy deprisa, pues antes de morirme quiero leer Lo que el viento se llevó" Ni te imaginas la carga de ternura que me invadió.

Un abrazo

Alexandrós dijo...

¡Omniscio omnímodo! que tu amigo haga la prueba también entre los profesores ya verás que risa.
Un abrazo

occam dijo...

Cultura clásica!!!

Estas perlas son candidatas a clásicas de una enciclopedia del disparate

Diarios de Rayuela dijo...

Se te dedica la entrada, querido Amart, en recuerdo a tus memorables "¿Cómo dice?", de los que ahora que te hemos recuperado esperamos nuevas entregas.
Un fuerte abrazo.

Para sonreír seguro, Francisco. Lo de la reflexión posterior no sé si nos sumiría en una profunda depre.
Un abrazo.

Menudo error, Madelen, porque si ella era esmeril, como la piedra, estaría por el frotamiento, al que el todopoderoso de su marido seguro que se prestaba gustoso. Por lo que lo de los churumbeles era cosa hecha.
Un cordial saludo.

Te agradezco, Marcelo, el comentario y el enlace. Procuraré devolverte la visita.
Un cordial saludo.

Lo mejor de tu recuerdo, Luna, es esa bendita voracidad de la anciana por aprender a sus años. Un beso.

Me temo, Alex, que estás en lo cierto. Quién mejor que tú para apuntarlo. Andas en el gremio.
Un fuerte abrazo.

Antología del dispárate clásico, Occam. Al menos los primeros.
Un fuerte abrazo.

Lula Fortune dijo...

Si es que hay una falta de ignorancia...

amart dijo...

Gracias por la dedicatoria. Un honor.

Miguel Sanfeliu dijo...

Muy divertido, sí señor. Me temo que esta pregunta obtendría curiosos resultados en más de un círculo. Además, sé que también hay jóvenes que gustan de la lectura. Yo encontré hace unos años a un par de jovencitas curioseando en la Cuesta de Moyano, en Madrid. De pronto, una exclamó: ¡El diario de Ana Frank! Y la amiga contestó: Ése lo he leído, va de una drogadicta...
Por supuesto, rápidamente tomé nota del suceso.
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

No había reparado en ello, Lula, pero va a ser esa la explicación.

Me temo, querido Miguel, que el panorama es bastante desalentador.

Un abrazo a ambos.