miércoles, diciembre 03, 2008

Pinturas

Qué extraños y sin embargo evidentes paralelismos puede advertir un observador melancólico entre los sencillos objetos de los bodegones de Morandi y los personajes solitarios de Hopper. Hay en la pintura de ambos algo común: la piedad hacia el abandono.

7 comentarios:

ateniense dijo...

Excelente apreciación.

Un beso

Jin dijo...

me ha encantado este paralelismo, y más entre dos pintores que me apasionan (aunque conozca más a Hopper).

Alexandrós dijo...

Morandi es el pintor de botellas más exhaustivo que conozco. En alguna naturaleza muerta las llena con una línea. Hopper es un ejemplo para la literatura de precisión; su luz ilumina sin misericordia a los personajes.
Un saludo

Diarios de Rayuela dijo...

Muy generosa, Cecilia (creo que debo de cambiar tu enlace). Un abrazo.

Me alegra, Jin, de que coincidamos en el aprecio por estos dos artistas. Un abrazo.

Alexandrós, no sabes cuánto se le añoraba. Un abrazo.

Víctor dijo...

Cierto... ambos cuadrod, siendo diferentes, transmiten sensaciones similares...

Esta es la primera vez que te comento (que no la primera que te leo)

Un abrazo.
Agur!

Diarios de Rayuela dijo...

No sólo estos, Víctor. Hay en gran parte de la pintura de ambos una sutil afinidad.
Un cordial saludo.

Lauren Mendinueta dijo...

Me parece muy acertada tu comparación. Hopper es mi pintor favorito, nadie como él ha retratado la soledad en compañía. Gracias