domingo, mayo 27, 2007

Xuan Serandinas (2)

Leo en EL CULTURAL una reseña de Francisco Díaz de Castro sobre el último libro de Joan Margarit, Casa de Misericordia. Según parece habla de la vejez, y lo hace, dice el crítico, “sin el sarcasmo de Gil de Biedma (“envejecer tiene su gracia”), sin concesiones a la sensiblería y desde una implacable lucidez”. Y se extraen algunos versos a modo de ejemplo: “Ser viejo es que la guerra ha terminado. / Es saber / dónde están los refugios, ahora inútiles”. Al leer estos apuntes, me viene al recuerdo un correo que hace un par de semanas me envío Xuan Serandinas. Ya traje aquí a este poeta amigo, aunque nada salvo su nombre y sus versos añadí sobre él. No dije, por ejemplo, que escribe en lo que se ha dado en llamar fala, el gallego en que hablan los asturianos de allende el río Navia. Que vive en la aldea que le da el apellido y que fue la de sus ancestros. Que allí se refugió hace años cuando la vida de la ciudad dejó de interesarle y convirtió una vieja posesión familiar en una casita de turismo rural. Que me manda sus poemas en ese habla de su gente y de su pueblo, un habla que me es a mí también familiar porque mis orígenes no están lejos de los suyos, pero que me pide que si doy a conocer esos versos en mi bitácora, lo haga en su traducción castellana, que no le gustaría granjearse lío alguno con quien defiende la pureza de un dialecto que el maneja con soltura pero, según confiesa, “de ougüido”. Y en este correo que me envía Xuan, incluye un poema que habla de la vejez y que, casualmente, lleva una referencia al verso de Biedma que queda citado más arriba. Se titula Final, lo encabeza con unas palabras de Coetzee y traído al castellano dice así:

Final

Envejecer no reviste ninguna elegancia.
Es mera cuestión de despejar la cubierta,
para que uno al menos pueda concentrarse
en hacer lo que han de hacer los viejos:
prepararse para morir.

J. M. Coetzee

De ningún modo creo
que se alcance gracia alguna en la vejez;
si acaso una cierta suerte de resignación plácida
cuando se achican a tiempo
las vías de agua abiertas
en los más oscuros pliegues de la piel.
Esa firme convicción negativa
me la alumbra el entusiasmo por la vida
que tengo y perderé
al ritmo deshojado de los años,
al paso entregado
con que amengua cualquier prisa
el final del todo. También el mío.

3 comentarios:

Malegar dijo...

Sigo pensando que este poeta es una maravilla, gracias por dejar caer algo más de él por aquí, esto me recuerda que debo buscarlo por las librerías.
Un saludo.

Neves de ontem dijo...

No lo conocía. Gracias.

Diarios de Rayuela dijo...

Malegar, le transmitiré a Xuan sus halagos. No tiene él por costumbre recalar por estos ámbitos. Disfruta de su vida en la aldea. De sus lecturas. De sus paseos. De su casi soledad.
Un saludo a ambas y gracias por sus visitas.