miércoles, enero 28, 2009

Camino del trabajo

Por las mañanas temprano, camino del trabajo uno termina encontrándose a menudo con la misma gente y, poco más o menos, a la misma altura del camino. En la esquina donde estuviera Deportes Covadonga —allí me compraron de crío unos playeros John Smith de bota que juraría han sido lo más bonito que nunca han calzado mis pies—, en ese lugar, digo, suelen despedirse una pareja de novios. Uno cree que lo son por la forma un poco desesperada en como se abrazan. En como lo abraza sobre todo ella a él. Hay en esos besos como una prolongación agónica y pública de lo que más íntimamente debió de suceder por la noche. En ocasiones, antes de llegar a ese punto, me la cruzo a ella sola. Es guapa y alta. Camina con una mezcla de desaliento y enojo. Fumando. Y en la cara lleva como un rastro de amores nefastos. Eso creo. Me cuadra, además, con la manera en que se cuelga del cuello de su amante por las mañanas.

6 comentarios:

J. dijo...

amores: rastros de sueño en el tapiz del día.

Me gustan estos diarios. Con su permiso, me pasaré a menudo

FPC dijo...

Ahí está el inicio de la vida (quizás) y el inicio de la literatura y del cine (con seguridad): una historia que parece y que puede ser o no ser. Bien contada, como la cuentas tú, es el germen de casi todo.
Un abrazo

Jin dijo...

y qué mal cuerpo dejan a veces esas sospechas de amores nefastos, desesperados, abogados al fracaso o a la dependencia...

me pasó hace poco en el metro: una pareja, nada anormal en su comportamiento... ¿por qué entonces esa sensación tan fuerte de aniquilación mútua, tan insana?

menos mal que hay otros amores, públicos, abiertos, vivos y tan sanotes que te reconcilian con la misma vida!

Diarios de Rayuela dijo...

Está en su caso, J.

Qué alegria de tenerte por ahí, Paco, tan cerca. En efecto, esas observaciones permiten fantasear, montar imaginarios argumentos -¿o no tan imaginarios?-.

No somos ojos limpios, Jin, vemos a través de todo cuanto hemos leído, de cuanto hemos visto proyectado por el cine. Quizás esté ahí el origen de ciertas, a priori, inexplicables interpretaciones.

Un abrazo a los tres.

Alexandrós dijo...

Querido DR sin esa mirada luminosa ir al trabajo sería aún más cansado
Un abrazo

Diarios de Rayuela dijo...

Sigue siéndolo, Alex, sigue siéndolo. Asi que uno le pone algo de remedio.
Un abrazo.