martes, noviembre 03, 2015

Musa Cafeína

Musa Cafeína se define como un colectivo artístico-cultural que organiza actividades relacionadas con el fomento de la lectura, la difusión del arte y la mezcla de diversas disciplinas artísticas. Musa Cafeína son Ana Lamela Rey y Laura Cuervo Álvarez. Escritora y música, Ana; actriz, Laura. Con la primera tendré el placer de compartir un encuentro literario el próximo viernes en la librería Santa Teresa de Oviedo.



Allí volverá a salir a la superficie este poemario guadiana que me viene acompañando muy discretamente durante los últimos meses. Una Convalecencia en Remior en la que de repente alguien repara otorgándole una vivificante nueva lectura. La que uno intentará ofrecer a quienes nos acompañen el viernes.


Algo así como lo que se dice con relación al siguiente poema:


En 1925, con 51 años, André Gide publicó Les faux-monnayeurs, que se tradujo en España como Los falsos monederos, puesto que un monedero no era sólo es un saquillo donde guardar monedas, sino también la profesión de quien las fabricaba. Si esa moneda no era lícita, el monedero se convertía en un falso monedero, o en lo que con el transcurrir del tiempo se llamó finalmente un falsificador. Las más recientes traducciones de la novela de Gide ya llevan por título Los falsificadores de moneda. Sin embargo, mi poema juega con esa imagen algo misteriosa que el viejo título transmite: ese monedero, no persona sino objeto, un monedero falso, en el que se van acumulando con una avaricia torpe las monedas de las vidas cobardes.

LES FAUX-MONNAYEURS

                                                   No se puede descubrir tierra nueva
                                                   sin consentir antes que nada en perder de vista
                                                   la costa durante una buena temporada.

                                                                                                           ANDRÉ GIDE

Navegué siempre al cabotaje,
sin alejarme nunca de los muelles,
sin alejarme siquiera del noray
que me tenía como a un perro
sujeto de una argolla.

Mi vida resultó un falso monedero
y sólo perdiéndola de vista
dejaría detrás de mí por fin
el rastro de sus migas de oro:
los muchos años malgastados
por un ciego temor a los océanos.

2 comentarios:

Noite de luna dijo...

Disfrútalo muchísimo.

Un abrazo

DIARIOS DE RAYUELA dijo...

Se intentó. Gracias.