jueves, mayo 29, 2008

Nostalgia del presente

La sentí sin saber cuál era su nombre exacto. Finalmente lo descubrí en un poema escandinavo de Borges, en una página de los diarios de Xuan Bello. Resultó ser: Nostalgia del Presente. Le puse mayúsculas a sus iniciales. Y arrastré la fonética de la g pronunciándola como se haría en italiano, acentuando a la vez la í, volviendo hiato lo que era en castellano diptongo [nostalyía del presente]. Se me antojó entonces que era el nombre de una gran dama florentina, que inválida tras caerse de su caballo miraba desde una de las estancias altas de su palacio la campiña toscana, apurando desde allí todo el paisaje como si se tratara del poso de un antídoto en el que le fuera la vida.

4 comentarios:

malambruno dijo...

Una imagen hermosísima.
Creo que conocí a esa hermosa dama italiana, pero la tengo casi olvidada. La edad me va volviendo más elemental y menos melancólico.

rubén dijo...

Esa dama me ha acompañado toda la vida. Entre nosotros: es una pelma.

Diarios de Rayuela dijo...

Querido Malambruno, no sé si está usted más elemental que meláncolico, pero de lo que sí estoy seguro es de que lo encuentro, sobre todo, resurrecto, así que será una alegría volver de visita a Candaya.
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

No te falta razón, Rubén. En lo mejor de la fiesta aparece la dama en cuestión y nos vierte en las copas unas gotas de vinagre de módena. Estas italianas...
Un abrazo y gracias por tu visita.