lunes, mayo 12, 2008

Hubo un tiempo...

Se tragaba la madera de los muebles y del suelo la avara luz de las bombillas que iluminan el salón. El poso del café en el fondo de las tazas. El brillo de las copas y los ojos. Las palabras son más sinceras en la complicidad de la penumbra y del alcohol. Xuan cenó con nosotros en esta pequeña casa de su pueblo donde pasamos el fin de semana. Noto que habla más despacio y más suave. Que se viste con mayor descuido. Cuando se fue era noche cerrada. Caminaba sin prisa alguna. Se veía en la oscuridad la pavesa de su cigarrillo. Al irme a dormir, me rondaban algunas de sus confidencias. Aquellas palabras que hablaban de una ilusión antigua, de una desesperanza nueva, paradójicamente tranquilizadora.

Hubo un tiempo en que desee vivir en el Mediterráneo. Trasladarme definitivamente a una isla cálida. Vestir ropas amplias de lino. Brasear verduras y regarlas con aceite espeso. Acompañarlas de vino blanco en frasca transparente. Escribir despacio y leer hasta el fin de los días. Hubo un tiempo en que amé el sol y los cuerpos libres que su luz bendecía. Que busqué cobijo en los arenales y la pinaza. Que me hacía feliz la transparencia del océano y las pequeñas barcas levitando sobre ella. Hubo un tiempo en que nada me importaba más que asistir en el silencio de las colinas al incendio incruento de los ocasos. Que amparado en las sombras de las casas de Deià subí en un almediodía luminoso hasta la tumba de Graves.Hubo un tiempo en que fui joven y odié el invierno, la lluvia y las nieblas. En que hubiera jurado que el amor no se desgasta. En que me daba un miedo infinito remontar el curso de los ríos porque imaginaba que en su principio fluía el magma horrendo de un Kurtz oculto. En que eché al olvido la lengua de mis padres y di por ruinas la casa donde nacieran y por mala hierba el bosque que le daba sombra. Hubo un tiempo que ahora, cuando se me antoja escaso este otro tiempo que no es más que el resto de mis días, ya casi juraría no haberlo ni vivido.

10 comentarios:

FPC dijo...

Así ocurre, amigo. Se mira uno en el espejo y comprueba que sigue siendo el mismo aunque bien diferente. Piensa uno cuántas vidas ha vivido ya y las que puedan quedarle. Y continúa uno afeitándose porque todos los pasos dados no permitirán por sí solos el siguiente, que hay que dar como si fuera el único.
Un abrazo.

Luna dijo...

Podría soltar un ¡¡hijopordios!!
No voy a decirlo por si no suena bien.
Pensaba darle un 10 por el escrito, se lo rebajo a un 5 raspadillo y el 10 se lo doy en depresión. Hace una semana me salieron don canas en el pelo y estaba tan contenta y ahora me dan ganas de llorar al verlas y al leer el comentario de fpc, me dan ganas de tirarme de ellas.
¿será posible?

La mitad de un saludo

Diarios de Rayuela dijo...

Querido FPC, que no nos venza la saudade. Hay por ahí vidas y brotes de vida que alientan nuestra permanencia, quizás de modo impreciso, pero cierto, con más pujanza, además, que la que nunca tendrá lo que escribimos. Un abrazo ilusionante.

Vamos a ver, Luna -es Vd. única-, la responsabilidad del argumento es toda de mi amigo, de Xuan Serandinas. La transcripción -algo aderezada, eso sí- de servidor. No creo que haya tristeza, sino resignación aplomada. Se remontó el río, se concilió la vida con sus orígenes, se curtió ya la piel suficientemente y se procura ahora la luz clemente y no aquellos soles violentos entonces perseguidos, se está finalmente en sosiego y todo lo que se ansió por prurito de mocedad es ahora una nostalgia literaria. Lo veo así, aunque me temo que no le he sabido contar a su gusto. Un fuerte abrazo, amiga.

Luna dijo...

Está muy bien contado, no debe preocuparse.
Tengo una idea.
Puede decirle a su amigo Xerandina que el jueves es San Isidro, la fiesta de mi pueblo, si puede que se venga, le invito a una zarzaparrilla e incluso algo más fuerte si lo ve conveniente....
y dígale también que puedo incluso vestirme de lagarterana y bailar un chotís para sacarle una sonrisa...

Anónimo dijo...

No hay más tiempo que el ahora...ni ensayos generales..el pasado rara vez concede asilo y el futuro juega al despiste pero "porque soy como el árbol talado,que retoño:porque aún tengo la vida".

Un abrazo.

Pasmada

Diarios de Rayuela dijo...

Mi querida Pasmada, yéndose también de poetas, recuerdo a L. Alberto de Cuenca cuando decía aquello -parafraseando a Ausonio- de "...no permitas que el otoño
te pille con la piel reseca y sin un hombre(por lo menos) comiéndote las hechuras del alma.
Y que la negra muerte te quite lo bailado." Pues eso, que también Xuan retoñe en el otoño y que a todos nos coma alquien (o álguienes) las hechuras.
Amén.
Un abrazo.

conde-duque dijo...

Veo que estos días hemos bebido en buena compañía. Uno de esos placeres inextinguibles...
Me encantan los libros de viajes, incluidos los tuyos...
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

No sé, Conde, si esa inclinación -que nos inclina- a la que aludes es un "placer inextinguible", pero más nos vale nos extinguirnos sin ese placer.
Gracias por la visita, también los Diarios siguen tu estela compostelana y esos aromas que desprenden las manducas nada minimalistas que te metes entre pecho y espalda. Salud y buen viaje.

Raquel dijo...

Siempre es un gusto leerte. Es la combinación de tu estilo de escritura, límpio y pulido, con lo que dices, siempre cargado de vida y rozando muchos temas que, al menos a mí, me llegan muy adentro.
Un abrazo

Diarios de Rayuela dijo...

El placer, Raquel, es recibirte por aquí y perderse de vez en cuando en la muchas imágenes memorables que cuelgas para nuestro disfrute en tu bitácora.
Un abrazo.