miércoles, septiembre 10, 2008

Mandamientos

Ayer J. me envío un correo en el que se transcribían los diez mandamientos de un escritor, de Stephen Vizinczey (Verdades y mentiras en la literatura). Me da que este tipo de cánones se despliegan ante la mirada embobada de los espectadores como las colas de los pavos reales. Tienen la prestancia de un ritual. Pero el envés de esa elegancia es un trasero pelado. El oscuro orificio de la vanidad. Recuerdo que sobre la ligera consola que mis tíos tenían a la entrada de su casa, siempre había un jarrón con plumas de pavo real. Le he arrancado hoy a Vizinczey una sola de esas plumas, el noveno mandamiento:
Escribirás por tu propio placer ("Si Shakespeare no puede complacer a todo el mundo ¿por qué intentarlo siquiera nosotros? Esto significa que no vale la pena que te esfuerces por interesarte por algo que te resulta aburrido.")
(Tras haber publicado ayer este post, descubro hoy dos mucho más recomendables sobre el asunto. Los de Manuel Jabois y Mabalot. Esto no es una carrera y poco importa quién llegó primero al dichoso decálogo, pero quisiera dejar constancia de que Manuel Jabois publicó el suyo antes, Mabalot lo glosó después y uno, que no había leído todavía ninguno de los dos, se aplicó en este comentario ayer, después de que un buen amigo le hubiera remitido referencia de las recomendaciones de Vizinczey -quizás porque él sí había leído ya los referidos posts-.)

6 comentarios:

M. dijo...

Jajaja, el primero, el primero que llegó fue Vizincey, eso seguro. Y despues se fue tirando del hilo, que es lo bonito de estos casos y por lo que estamos aquí: alimentándonos los unos de los otros. Así que llegué a ellos por Arcadi Espada, que hizo una mención de pasada a ellos no sé si en El Mundo o en su blog hace una semana. Celebro compartir el noveno mandamiento: me resultan muy coñazos los escritores que le dan a la tecla arrancándose jirones del alma. Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

Coño, Manuel, me dio un poco de rabia no haberte leído antes el post. Y el caso es que ayer había visto lo que tan acertadamente contabas a propósito de la fulana (nunca mejor dicho) a la que intento defender Neira. Prometo aplicarme más en el futuro.
Un abrazo.

Mabalot dijo...

Jajaja, pués sí, y lo mejor es que venimos a decir todos más o menos lo mismo. Poco éxito tuvo este decálogo.
A veces somos (en nuestros blogs) el comentario del comentario del comentario, pero de eso se trata, de una charla casi pública. Y qué más da quién llegó primero. Me gusta ver el mismo tema tratado por diferentes cabezas.
Una abrazo, amigo.

Diarios de Rayuela dijo...

Ósmosis llamó Santos Domínguez a esto en alguna ocasión. No seré yo quien lo corrija, que queda así la cosa como fina y apropiada. Un fuerte abrazo, querido Mabalot (ya sabe que le sigo siendo fiel aunque pase por su bitácora de puntillas).

Pablo dijo...

No sé cómo me acerqué hasta aquí, pero al decálogo de Stephen Vizinczey, un poco más completo que el que aparece en estos blogs, llegué en un taller literario en Noia (A Coruña) en febrero de este año. El libro de Stephen Vizinczey fue publicado por Seix Barral en 1989. Ni idea sobre cuándo lo leería el escritor que nos impartió el taller.

A mí me gusta más el "decálogo" de doce de Augusto Monterroso. Es menos estricto e invita más a imaginar. La literatura, con tanto corsé, se acaba convirtiendo en sentencia. De muerte.

Diarios de Rayuela dijo...

Aun no siendo demasiado partidario de estos vademécum, a uno también le parece mejor el de Monterroso. Un cordial saludo y gracias por la visita.