martes, enero 16, 2007

Una marina

A la tarde, cuando volvíamos a casa, en un céntrico taller de enmarcación donde también se vende obra original de artistas noveles, nos llamó poderosamente la atención una marina inspirada en el puerto de El Musel.

Un noray en el ángulo inferior derecho, un cielo y una mar que confunden sus apagados azules y a los que sólo separa la lejana línea de los muelles, justo por donde se alzan como cigüeñas escuálidas las grúas y los renglones del paisaje, que a medida que se elevan se vuelven imprecisos. Y apareciendo desde la izquierda, por la mitad del lienzo y como rasgándole la femoral al horizonte, el casco rojo de un mercante.

Escribo estas líneas sentado frente al cuadro. Cuelga ahora en el salón de nuestra casa e incluso al anochecer y con las luces apagadas, se puede adivinar en la pared un rastro de sangre, una herida, una singladura hipnotizante.

7 comentarios:

Alexandrós dijo...

¡Excelente apunte!
"Rasgarle la femoral al horizonte": un hallazgo
¡Enhorabuena!

R. dijo...

Ahhh... simplemente maravilloso.

=)

Buen día.

Miguel Sanfeliu dijo...

Muy buena descripción.
Será mejor no pasar muy cerca del cuadro si no se quiere salir salpicado.
Un saludo

FPC dijo...

El mar, siempre. ¡Qué envidia tenerlo tan cerca y no sólo en el salón!

Diarios de Rayuela dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Quizás, Alexandrós, la metáfora de la femoral sea más taurina que marina, pero... R., siempre tan amable (aunque, te voy a ser sincero, esos, creo que se llaman, emoticones me resultan tan ilegibles como el japonés -espero que sean cosas agradables lo que dicen-). Miguel te animo a tirar del hilo de tu último relato. Paco, algunas marinas son auténticas huellas de nuestro estado de ánimo, porque en la mar están todos los posibles (te escribiré pronto un correo).

R. dijo...

Ou. Ok. Iré explicándole a medida que vayan apareciendo.

De inicio esto:


=)


Es una carita feliz (haciendo uso de mucha imaginación), se supone que el signo = (igual) forma con las líneas un par de ojos (los míos son abiertos y asombrados siempre, por eso no coloco dos puntos, coloco un signo de igualdad)

=

(Ojos muy abiertos y muy asombrados)

Ahora bien, el paréntesis en todo caso es como la sonrisa de la que hace cuenta Sylvia Plath cuando le escribe a su hijo un poema que habla de los bailes que tenían lugar por la noche, cuando se tomándose de las manos, daban vueltas y vueltas y vueltas (eso lo imagino... -lo de las vueltas- nadie lo ha documentado).


El poema dice más o menos así cuando inicia(si la memoria no me falla):

"Una sonrisa tuya cae en la hierba"

Y es entonces que un paréntesis sin cerrar, se vuelve una sonrisa.

Ciertamente pasar por aquí es impregnarse de aromas: hierba buena, sales, lavandas, sándalos, etc.

Imposible no abandonar los labios en su sitio a modo de sonrisa, imagino su diario como un jardín salpicado con verdes y naranjas, cadmios, lilas.

(Debe ser el comentario más extraño que he escrito en blog alguno -sin contar el mío desde luego, ahí desparpajo cuanta cosa absurda se me ocurre- y... y ya me voy. ¿Nota Ud. que hoy vengo muy parlanchina? UF.)

=)

R.

*Lo de las caritas... sé que resulta de pronto muy infantil. Ahhh ... yo sé, yo sé, pero... es una forma de dejar en el signo un poco del ánimo. Quizá.

R. dijo...

jajajaja

Creo que no se entendió nada

(no haga caso del fragmento que repite mil veces "que "y se infiltra un "se" sin permiso. Hare una plana que dirá: prometo leer antes de publicar un comentario)

Buen día