miércoles, febrero 20, 2008

Agresiones


Así, a vuela pluma, según venía caminando hasta el trabajo. Sobre las palabras. Aquello tan estudiado de significado y significante. Saussure en el recuerdo. Fácil cuando de un objeto de trata. Identificable. Correspondencia univoca. Se complica en definiciones, categorías, conceptos abstractos. Si no hay seguridad sobre lo que uno cree que se esconde tras una calificación, mejor gritarla. Sobre todo si es ofensiva. Fascista, por ejemplo. En grupo, barbilla enhiesta, a voces, empujando, hasta agrediendo si llega el caso. Lo que era duda se transforma en verdad. La confortabilidad del rebaño, la fuerza argumental de la fuerza bruta. Qué quedaría de ello en el remanso de una mesa de café. Sin más compañía que la del vituperado. Los ojos a la misma altura. La voz también. Es posible que la barbilla se volviera blanda, se contrajera contra el pecho. La fragilidad de la duda. La más dura de las verdades, la incertidumbre de la razón. Tiene ámbito académico, el de la universidad. Y sin embargo… San Gil, Nadal, Díez. Que no se confundan esos muchachos de greñas rebeldes y gesto airado. A pesar del desaliño, son carne de guardia rojo.

6 comentarios:

FPC dijo...

Iba a hacer un comentario yo mismo pero te me adelantas. Creo que no hay cosa que odie más que la prepotencia: del matón, del fuerte, del poderoso, del chulo, del que hace valer la fuerza del grupo, del listo. Creo que la tabula rasa de la igualdad, limando esas diferencias para hacernos iguales en lo social, en los derechos y las obligaciones, es la base de la democracia. Iguales en el derecho a hablar y a decir lo que se piensa. Con libertad, sin miedos (es decir, sin que te amedrenten): justamente lo que, cada vez más, no dejan hacer. No saben que están jugando con fuego (creerán que a los magrebíes hay que dejarles sus costumbres, creerán en el cambio climático, creerán en su propia decencia y libertad: todo eso no vale una mierda cuando atropellan la libertad de esa forma). Lo dicho. Gracias y un abrazo.

M. dijo...

Pues mira, en el tema de estas agresiones es interesante el punto de vista de la subdirectora del gratuito ADN: "Lo veo estupendo, lo veo estupendo. Lo veo movidito, que es como tiene que ser una campaña electoral. ¡Qué estupendo, un boicot". Qué os parece lo sana que está la democracia. ¿Tendrán que aparecerle a esta mujer cincuenta cazurros de extrema derecha a la puerta del periódico para impedir que salga a la calle al día siguiente? A mí es que ya no se me ocurre otra cosa. Y a ella, total, le parecerá "estupendo".

Anónimo dijo...

Estoy en contra de cualquier tipo de violencia.
En la facultad de Políticas de Madrid se hace siempre y con todos los grupos. A Rosa le gritaron, no hubo intento de agresión, se hizo lo de siempre o eso dice mi politóloga favorita....
Lo grave, lo más grave es aplaudirlos.

Saludos

Luna

occam dijo...

Llevamos ya varios días en la tertulia matutina tras dejar a los niños en el cole discutiendo sobre esto. Discrepamos en los calificativos de los hechos, en los matices. Coincidimos en que, pese a todo, hay que cuidar y garantizar la libertad de expresión de todos. De absolutamente todos y por encima de todo.

Tiene pues razón Anónimo. Se puede increpar con vehemencia sin insultar. Los que ahora se presentan cómo víctimas de la intolerancia así lo hicieron en el pasado reciente.

No se puede agredir, por supuesto. No se puede consentir la violencia como forma de expresión

Diarios de Rayuela dijo...

No son estos incidentes sufridos por San Gil, Nadal o Rosa Díez acontecimientos aislados, esporádicos. Desde hace tiempo, en algunas universidades catalanas no pueden organizarse actos con participación de según qué intervinientes. Sabido es lo que ocurre en el País Vasco, donde muchos profesores viven, para escándalo de pocos y silencio de muchos, una vida no demasiado distinta a la de Salman Rushdie. La calidad democrática de un país debe calibrarse atendiendo a situaciones como las descritas. Su inequívoca condena debe ser inmediata, sin paliativo alguno y por todas las fuerzas democráticas. Cualquier que sea el sentido de esa violencia. Tanto debería indignarnos el internto de agresión a Bono como la sufrida tiempo atrás, por ejemplo, por Arcadi Espada.
Un abrazo a todos.

FPC dijo...

No es mala reflexión la que propone hoy Santos Domìnguez en su blog. Incluso si sólo fueron voces (eso parece) esta prepotencia de las voces para insultar y acallar, a gritos, a los demás, no justifica nada pero explica mucho.
Un abrazo.