martes, febrero 26, 2008

Contra corriente

Una intuición. El voto, a estas alturas de la película, ya lo tiene decidido la mayor parte del electorado. Creo, además, que no pocos ciudadanos votan repetidamente en las citas electorales, más que a favor de una opción política, en contra de alguna otra. Aceptada esta premisa, los debates como el de ayer influyen sobre todo en ese pequeño porcentaje de la población que aún no tiene certeza sobre cuál será el sentido de su voto. Los entendidos cifran en, aproximadamente, un tres por ciento a estos indecisos. Particularmente, creo en la efectiva relevancia que estas confrontaciones entre los cabezas de lista de las fuerzas mayoritarias tiene sobre quienes dudan su voto: les empujan a decantarse por el bipartidismo. Porque si bien en los días previos al inicio formal de la campaña quizás hubiera un número no desdeñable de electores que albergaban la intención de apoyar a partidos minoritarios en el panorama nacional -algunos tradicionales ya como Izquierda Unida, otros de reciente formación como Unión, Progreso y Democracia-, la apabullante presencia en los medios de la bipolaridad electiva, su puesta en escena con un enfrentamiento del que no otra cosa se deduce que para los electores donde no hay alternativas nacionalistas sólo queda el recurso del voto al PSOE o al PP, hace que en las reflexiones del votante indeciso pese mucho la corriente del voto útil. Por eso, y a medida que se acerca la fecha del nueve de marzo, intuyo que no votar en el sentido al que desde todos los ámbitos parece forzarse, el de la elección entre socialistas y populares, empieza a ser un encomiable pero fatigoso ejercicio de nado contra corriente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días.

Es así, desgraciadamente es así por lo menos en mi caso.
Podría votar a algunos partidos diferentes y sin embargo no debo hacerlo, sería un voto inutil por un lado y le estaría abriendo la puerta a uno que cada vez me da más miedo.

Saludos

Luna

Diarios de Rayuela dijo...

No creo que ningún voto sea inútil. Me parece más bien que eso es lo que nos hacen creer. No se debe votar resignadamente ni contra nadie. Deberíamos votar con la ilusión que deberíamos vivir.
Un abrazo.