martes, marzo 03, 2009

El adarce los viajes

En la casi tristeza con que miras
los cuadernos de nuestras vacaciones
adivino el recuerdo que ahora invocas
y el amargo sabor de la lluvia en los cristales.

Apenas sin me atrevo a turbar ese silencio,
apenas a decirte
que no fuerces la vista en la penumbra.
Tan sólo ensayo un gesto sobre tu hombro,
un tierno ademán de complicidad.

3 comentarios:

Jordi Doce dijo...

Muy hermoso, José Carlos. Recuerdo haber leído una primera versión de este poema (creo que algo has modificado, entrentanto) en "Velar la arena", o me equivoco? Me trae muchos recuerdos esa lectura. Abrazo grande, J12

RosaMaría dijo...

Puso error en mi comentario en el que te ponía que me pareció muy dulce y cadencioso, casi creí mirar por sobre el hombro yo también. Un abrazote

Diarios de Rayuela dijo...

Gracias, Jordi.
¡Menuda memoria la tuya!
La modificación es mínima, pero me da que queda mejor.
Un abrazo fuerte.

Gracias, Rosa María. Eso se buscaba, supongo, que el lector se identificara con ese gesto de complicidad.
Un abrazo.