jueves, marzo 19, 2009

Guijarros

Las novelas, como los lechos de muchos ríos, se asientan sobre las piedras. Entre esa mampostería le brilla de vez en cuando a algún guijarro una angustia de diamante ahogado, de aforismo pulido en la corriente de las palabras.

3 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Hermosa entrada. Toda una declaración estética. Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

Gracias, Antonio.
Uno a menudo ve así el género, como cauce de piedra menuda donde hay quienes bateamos el poso por hallarle las pepitas doradas.
Un abrazo.

RosaMaría dijo...

Y también pasar y pisar sobre esas menudas piedras da placer aunque no encontremos las doradas.
Un abrazo