martes, octubre 02, 2007

La carretera

Hay libros que son como el propio transcurso de la vida, pura angustia. Y sin embargo se te agarran a los ojos y ni parpadear te dejan. Acabo de terminar La carretera de Cormarc McCarthy. Es uno de esos libros. Algo terrible ha pasado en el mundo. Todo se ha vuelto ceniza. El aire insano. El clima invernal. El cielo opaco. El paisaje aparece arrasado como si hubiera sido el escenario de una batalla de proporciones bíblicas. Un hombre y su hijo viajan hacia el sur atravesando la destrucción. Buscando el mar y la esperanza de una tierra donde aún haya un resquicio de vida. Escondiéndose de los otros supervivientes que buscan alimento hasta en el magro pellejo del prójimo. Incluso la propia manera de contar la historia recurre a una prosa desolada, fría, desnuda. A unos diálogos lacónicos y sin embargo sobrecogedores entre padre e hijo que resumen mejor que nada el destino trágico que alienta la marcha y la inquebrantable voluntad de preservar, pese a todo, la dignidad humana en medio de la barbarie que alienta la ruina y el hambre. Dice Guelbenzu en una excelente crítica que explica el libro mucho mejor que esta breve reseña, que “a su término dan ganas de llorar”. No sólo dan ganas.

6 comentarios:

FPC dijo...

Está en cartera, DR, está en cartera. Pero no damos (o yo no doy) abasto para leer, ¡¡me faltan días!!

Un abrazo.

Ignacio dijo...

Dos recomendaciones muy fiables en dos días. Iba a esperar a buscarlo en inglés, pero no creo que me aguante.

Luna dijo...

La pregunta que subyace es ¿por qué vivimos? Y otra más: ¿por qué tratamos de sobrevivir como humanos, no como animales?

A la primera pregunta no tengo respuesta.
Sobre la segunda a veces tengo dudas y me pregunto si no se confundirían al concedernos la denominación de humanos.

Saludos

S

Neves de ontem dijo...

Gracias por los ánimos que me has dado. Seguiré tu consejo y compraré este libro. Saludos.

saiz dijo...

Vine aquí buscando en google otras obras de Cormarc McCarthy, pues también he leído La Carretera y, a raíz de ello, me han entrado ganas de buscar y leer otros libros de este autor.

Coincido en calificar como fría y concisa su prosa, pero curiosamente está al mismo tiempo recorrida por un aliento poético, una especie de poesía soterrada que me ha hecho, por primera vez en mucho tiempo, coger un lápiz para, a la vez que leía, subrayar algunas frases. Por ejemplo:

"noches más tenebrosas que las tinieblas"

"cada cual el mundo entero para el otro"

"olvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar"

"maldice tu oscuridad y tu frío"

"sueños usurpando el mundo de la vigilia"

"nunca es mucho tiempo; siempre es mucho tiempo"

Me ha gustado el hecho de que los diálogos estén integrados en la narración, sin guiones conversacionales. También, el que nunca llegue a saberse exactamente cuál es la génesis de ese apocalipsis, aunque se atisba que una guerra nuclear o química, pues no sólo ha acabado con la mayoría de la humanidad, sino que también ha arrasado a los demás seres vivos: animales y vegetales. (Por eso la extrema dificultad de entontrar alimento.)

Queda también en la penumbra la referencia a "los buenos" y los "malos", que se ignora a quiénes alude, pues parece que ya no hay bandos enfrentados, sino que los "malos" serían aquéllos a quienes no les importa prescindir de toda ética para sobrevivir (incluso matando a sus semejantes para devorarlos) y los "buenos" serían quienes -como el padre del muchacho o la familia que finalmente lo acoge- conservan, pese a todo, un resquicio de moralidad.

Me gustaría saber si estáis de acuerdo con estas opiniones, y también si habéis leído (y me recomendáis) algo más del autor.

Diarios de Rayuela dijo...

Suscribo, Saiz, todo lo que apuntas.
Hay un comentario más sobre Cormarc McCarthy en estos Diarios. Se hizo a propósito de la lectura de No es paía para viejos. También un magnífico libro.
Gracias por la visita y la enriquecedora visión que de La carretera tienes a bien realizar.