martes, octubre 23, 2007

Una lapicera

Todos necesitamos de algún tipo de ayuda para alcanzar un estado de ánimo apacible. Cada uno echa mano para ello de remedios diferentes. El mío es a menudo una lapicera. Un hilo tenso de grafito. De él se valen mis dedos, mi mano, todo lo que yo soy, para explicarme. Sin ese alivio de las palabras sobre el papel, del ordenado relato de los hechos y de lo que pienso, me falta, creedme, hasta el aliento. Y todo se vuelve turbio, todo se encrespa de tan irremediable manera que emerge lo que siempre habría de permanecer profundo. La sombra fría de lo mejor que alcanzo a ser algunas veces.

12 comentarios:

occam dijo...

reconfortante ejercicio, sin duda

Sir John More dijo...

Yo me perdí definitivamente en el teclado, y veo ahora con nostalgia mis cuadernos de hace años. Aun así, creo que el teclado se me hizo amigo...

Abrazo comprensivo.

Lula Fortune dijo...

Me gusta el femenino...¿por qué lapicera?

Rincón de saldo dijo...

Imagino que lo femenino es más delicado, sutil quizás y hasta sensual. Lapicera = mujer. Es interesante pensar que de ella (o ellas) se desprende todo un mundo, de color azul o negro (el que se prefiera en realidad).

Anónimo dijo...

( uyy, cómo andamos eh?...será el otoño..o la imaginación que es mucha y poderosa

Por cierto, tengo una lapicera verde )

Un abrazo

Pasmada

amart dijo...

Pues solo pido que conserves esa esclavitud. Todos saldremos ganando.
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

Se escribieron tanto El quitanieves como La lapicera al hilo de pequeños contratiempos. El primero por esa costumbre que tiene tanta gente de dejar los obstáculos que encuentran al paso en la puerta de los demás. El segundo, después de una enojosa discusión por cuestiones de tráfico. Llegué furioso a casa. Y como tantas otras veces, la única manera de calmarme fue intentar poner ese torbellino de sentimientos, esa vorágines de pensamientos, sobre el papel. Utilizando, eso sí, una hermosa lapicera. Que yo siempre he creído que así se llama -esto va para Lula- ese artilugio que no es lapicero sino portaminas.
Un abrazo a todos.

Lula Fortune dijo...

"lapicera" es la versión de español de América para portaplumas, pluma estilográfica e incluso bolígrafo (lo he buscado, je, je). Pero para portaminas nunca lo había oído. Es precioso de todas formas.
Besos enormes.

Susana dijo...

Como suelo decir, la escritura como un resguardo de la vorágine cotidiana. Y te dejo este poema en su versión más vieja que me hizo acordar tu relato: A/lo lejos/una palabra/vibra/sensual y erótica,/
se deja oír, escuchar;/me atrae para sí./Y/restalla su enigma/sobre mi/cuerpo:/desnuda/
crepita por mi mano/hasta/la/húmeda/
hoja/de/papel.
saludos! y siempre reconforta pasar y descansar en tu blog!

Diarios de Rayuela dijo...

Lula, tendré que tener cuidado cuando pida de nuevo una lapicera en una papelería. Aclararé que se trata de un portaminas (0,5 siempre). Pero no renunciaré a llamarla lapicera. Me gusta.

Susana, vienen muy bien estos versos para lo que se quería decir en el texto, lo que no es de extrañar sabiendo el gusto con que mantiene su bitácoras.

Un abrazo a ambas.

pau dijo...

Curioso lo de lapicera, yo escribo con una, sin ella sería hombre perdido, náufrago y no sé cuantas cosas más. Pero digo curioso porque he debido entrar en la RAE para saber lo que era. Confundo lapicero con lapicera, al golpe pensaba en un estuche de lápices.
Dices que no sabes como hubiese respondido al ataque del imbécil a la ecuatoriana. Dices con humildad, con cuidado... y son las personas como tú, las que hablan poco, las que responden positivamente.
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

No sé, Pau, ojalá fuera así.
Respecto a la lapicera -ya sabes que yo llamo lapicera, quizás incorrectamente, al portaminas que utilizo siempre-, creo que somos muchos los que escribimos o leemos con ella en la mano. A mí me resulta a veces incluso difícil concentrarme en lo que leo si no la tengo cerca. Manías. Y con la edad supongo que estas cosas se agravan.
Un fuerte abrazo.