lunes, noviembre 12, 2007

Escándalos y soldados


La curiosidad me ha permitido, inopinadamente, relacionar la última novela que acabo de leer, El buen soldado (por recomendación de FPC) y la última película que acabo de ver, Diario de un escándalo. El nexo lo hallé en una crítica de Rodrigo Fresán en Babelia sobre la obra literaria de Zoë Heller en la que se basa este film del que recién he sabido. La reseña termina así: “Diario de un escándalo -como se autodefine El buen soldado de Ford- es otra ‘historia más triste que jamás he oído’ y que, a pesar de eso, o quizá exactamente por eso, felices de que así sea, no podemos resistirnos a que una infeliz voz nos la cuente hasta casi el más ínfimo detalle”. Efectivamente, así son ambas historias. Narraciones contadas meticulosamente. Dowell, un marido engañado, relata las relaciones de dos matrimonios, el suyo y el de los Ashburnham, durante las nueves temporadas que pasaron juntos en la intimidad convulsa del balneario de Nauheim. Se habían conocido todavía jóvenes, ricos, provenientes unos de Nueva Inglaterra y los otros de una guarnición colonial de la India. Y eran una mujer mentirosa, bella y con el corazón delicado; un capitán atractivo, un buen soldado, que se pregunta si demasiadas lecturas no serán malas para un buen jinete; una esposa decididamente católica y el propio narrador, un marido que después de que todo haya sucedido, comienza a saber qué se estaba urdiendo en su ignorancia. Eso cuenta, lo que finalmente ha sabido: "Me consuelo pensando en que se trata de una historia verdadera y en que, después de todo, la mejor manera de contar una historia verdadera es hacerlo como quien se limita a contar una historia".
En París era una fiesta Hemingway hace un retrato cruel de Ford Madox Ford. “Me esforcé por tener muy presente lo que Ezra Pound me había dicho de Ford: que no había que maltratarle nunca, que había que recordar siempre que sólo decía mentiras cuando estaba fatigado, que era un escritor bueno de verdad, y que había sufrido terribles contratiempos conyugales”. Ezra Pound podía ser un jodido fascista, tal vez un loco, pero sabía distinguir a los buenos escritores. Y respecto a los problemas conyugales, El buen soldado es sobre todo el relato de las pasiones de dos parejas, de las interioridades de unas relaciones que bajo la apariencia de su exquisita correción esconden pasiones devastadoras.
"Esta es la historia más triste que jamás he oído", se dice en la primera línea de la novela. Somos el oyente a quien se narra. Ocupamos un sillón en el salón de una casa de campo inglesa. Arde la chimenea y la noche es larga. Hay en todo lo que se nos cuenta una sutil ironía que se sirve de los mimbres del folletín para retorcer el argumento y la cronología de sus hechos hasta convertir el resultado en una verdadera joya literaria.

Por su parte, Diario de un escándalo es una película dirigida por Richard Eyre a partir, como ya se ha dicho, de una obra de Zoë Haller. Su magnífica banda sonora es de Philip Glass. Se trata también de un relato pormenorizado de pasiones, extraído, en esta ocasión, del diario de Barbara Covett (Judi Dench), una adusta y solitaria profesora de una escuela secundaria londinense que se hace respetar por sus alumnos aplicando una férrea disciplina. Barbara vive acompañada sólo por su gata, sin apenas relaciones sociales. Pero su mundo cambia cuando conoce a la nueva profesora de arte de la escuela, Sheba Hart (Cate Blanchett). Cree encontrar en ella no sólo a una leal amiga sino que llega a aventurar en esa amistad la promesa de una compañía afectiva en su cercana jubilacion. Esa ilusión se desvanece bruscamente cuando descubre que Sheba mantiene una tórrida relación con un joven alumno. Despechada, Barbara revela sibilinamente el terrible escándalo.
Dice Rodrigo Fresán que Zoë Heller (Inglaterra, 1965) “no sólo es una buena escritora sino que, además, es una excelente estudiante de Ford Madox Ford y de esa obra maestra de la ambigüedad que es El buen soldado. Por encima de todo, Diario de un escándalo es una de esas novelas cuyo verdadero tema y héroe es una voz: la poco confiable voz de Bárbara, quien nos cuenta la historia y que, por lo tanto, es la que decide qué incluir, qué esconder, qué dejar fuera y qué cambiar. Así Diario de un escándalo -como se autodefine El buen soldado de Ford- es otra "historia más triste que jamás he oído" y que, a pesar de eso, o quizá exactamente por eso, felices de que así sea, no podemos resistirnos a que una infeliz voz nos la cuente hasta casi el más ínfimo detalle”.

5 comentarios:

FPC dijo...

Magnífico, Diarios. Un excelente complemento a la lectura. gracias y un abrazo.

occam dijo...

Con la disculpa de desconocer la obra, me atrevo a decir , yo que fui de aquellas remesas de objetores que terminaban en la cárcel, que el título no deja, desde aquella perspectiva, de tener coña: "el buen soldado"

DR dijo...

Gracias FPC. Tu referencia me llevó a este libro.

Occam, según parece tiene Vd. un pasado de rebelde con causa. No se inquiete que el libro no hace proselitismo alguno de lo castrense. Más bien se atisba en él cierta ironía hacia el mundo militar de los señoritos. Y si uno de los protagonistas es el buen soldado no es sino como un rasgo más de los atributos que lo encuadran entre la gente supuestamente de bien, impecablemente correcta (al menos en lo aparente).

Un abrazo a ambos.

Alexandrós dijo...

Recuerdo bien que leí "El buen soldado" en Agosto del 97, una novela sin éxito popular pero una novela para escritores, creo recordar se comentaba en Quimera.
La película la veré para completar el díptico
Un abrazo

Diarios de Rayuela dijo...

Aunque la crítica de Fresán a la que aludo se refiere sobre todo a la novela que dio origen a la película, ésta, a mi parecer, merece por si sola la pena. Espero que te guste.
Un abrazo.