jueves, abril 10, 2008

Estos invernales días

A Juanma, María, Adrián y Juan.

Días más invernales que en el invierno. Uno lo lamenta especialmente por los amigos que han venido de visita desde el sur en estas fechas y han de andar bajo techo. Paraguas, alero, café o museo. Se van a llevar una perspectiva parcial de estos lugares. La que da una mirada más pendiente de no pisar los charcos que de otear todo el paisaje que los días apacibles muestran. Cosas de esta tierra. O más bien de estos cielos. Otros vendrán que disfruten de los verdes en gama infinita que el agua de la recién estrenada primavera está trayendo a destiempo. Hago por un momento el difícil ejercicio de la empatía con el viajero que llega a mi ciudad en condiciones tales. Veo unas calles asoladas por luces mortecinas y lluvias airadas. Ciudad sin relieve y apenas sin color. Veo cómo llega el oleaje turbio desde la nada en que se ha vuelto la juntura con el cielo. Pero juro que esto puede ser distinto. Que puede ser mejor. Sobre todo en otros momentos. Bien pudieran ser los del final del verano. Cuando se desalojan ya los arenales, menguan los días y la luz tiene en su final esa inclinación puntillosa que repasa a lápiz el contorno de todo lo que antes de la noche adquiere el color tibio de las ascuas. Me parece que estoy justificando este mal carácter pasajero del lugar que habito con el mismo empeño que se pone en disculpar el capricho repentino y desacostumbrado de un hijo. Será que siento este rincón también como algo mío.

12 comentarios:

Luna dijo...

En Abril aguas mil...dice el refranero españoly en el sur está cayendo lo suyo también

Saludos

FPC dijo...

Exageras... entiendo por qué, pero exageras... El paisaje interior cuenta tanto o más que el exterior: lo que uno se lleva no es la lluvia, ni squiera el recuerdo de la lluvia, sino quién llevaba el paraguas, con quién se pisó el charco o quién soltó la frase, el denuesto o la primera carcajada. Y en eso, querido amigo, tus visitantes tienen un paisaje interior bien garantizado y memorable. Que lo disfrutéis.

Raquel dijo...

Así es a veces. Caprichosos el arco iris y la lluvia. No podemos cambiar eso. Buena disculpa para que tus amigos vuelvan en otro momento y os podáis ver muy pronto de nuevo.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Bueno, bueno....que no es para tanto....que sí, que vale...que está lloviendo....bueno vale, digamos que lleva días "echándolo a calderaos" que decía mi abuela....pero Diarios, nosotros a sacar pecho y nada de decir que hace frío...como mucho vamos a decir que "ta frescucu y paez que chispea"....


Pasmada (sacando el orgullo a pasear)

(un abrazo a tod@s y perdona Diarios que no te haya agradecido hasta ahora tu mirada de aquellas mareonas de hace días.)

Diarios de Rayuela dijo...

La verdad, Luna, es que el refranero ha dado en el clavo en estas fechas. Aunque supongo que siempre lo hace si se elige bien el refrán: los hay para todos los gustos y para cada situación.
Por cierto, con esta buena gente ensayé como consuelo eso de que en el sur también estaba cayendo también lo suyo.
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

Quizás, FPC, no te falté razón en lo que dices. El viaje es más interior que exterior. Pero no me negarás que lo de fuera influye lo suyo. Que te jarree ininterrumpidamente durante una semana ya tiene delito.
Un abrazo, amigo.

Diarios de Rayuela dijo...

No es mala solución lo del retorno, querida Raquel. Propuesto queda.
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

Pasmada, me he reído de buena gana con eso de que "ta frescucu y paez que chispea". Eso sí que ye una mirada optimista del asuntu. Hoy, por cierto, cuando venía hacia Cimavilla a primera hora de la mañana, daba alegría ver algún tímidu rayín de sol asomándose por encima de la casa de Rosario Acuña.
Un abrazo.

Sir John More dijo...

Los lugares, como las personas, se muestran tristes un día y alegres otros. Nos recibió un sol dorado y tierno que pintó Gijón y su derredor del color que sé que tiene, y luego todo l'orbayu del mundo no ha podido con la idea de que esta tierra (digo "esta" una vez de vuelta en el sur) no sólo es acogedora por su gente, y en concreto por algunos buenos amigos, sino porque lleva en el fondo de sus huesos y de sus calles historias y sentimientos que, con la humedad, se te meten por los zapatos hasta el corazón.

Recién llegados y eternamente agradecidos a la viva Gijón, a la emocionante Asturias y a ustedes, caballero.

marina dijo...

"ciudad sin relieve y apenas sin color", pero con relfejos que se multiplican a cada esquina...!
Me encantan los charcos, lluvia necesaria.

Saludos...!
:-)

Diarios de Rayuela dijo...

Fue un placer, Sir.
Fuerte abrazo a ti y a los tuyos.
(Por cierto, lo de Ruibal ha sido todo un descubrimiento. ¡Qué gozada de concierto!).

Diarios de Rayuela dijo...

Moltes gràcies per la seva visita, Marina. Tens raó en el de la pluja. Em temo que de vegades ens queixem de vici.

Un cordial saludo.