lunes, abril 14, 2008

Fernando Maura

Sigo con cierta asiduidad la bitácora de Fernando Maura. Un tipo valiente al que, además, da gusto leerle. Gusto literario que cuando se trató de contar lo que sentía acerca de su hija Pilar se tornó en una conmovedora angustia. Ella ha muerto hace muy poco. Tras veinte años encamada. Los mismos que tenía. Nació tetrapléjica. Las entradas que hablaban de los últimos días de su hija son una extraña muestra de literatura y de verdad. Tienen de aquélla un distanciamiento que parecería casi imposible —pero que no resulta nunca frío—; y de ésta todo el tránsito amargo del dolor por las cañerías del cuerpo. Quise entonces contar algo sobre ello en estos Diarios y me faltó tacto, medida. Si ahora lo refiero es porque acabo de leer un recomendable artículo sobre el asunto. Lo escribe Arcadi Espada. Él sí ha tenido tacto y medida. Y mucho talento para relatarlo.

2 comentarios:

Luna dijo...

No puedo decir nada salvo emocionarme al leerlo...
Saludos

Diarios de Rayuela dijo...

En efecto, emociona y sobrecoge.
Gracias por pinchar los enlances.
Un abrazo.