miércoles, abril 16, 2008

Penouta


Así econtramos, semanas atrás, el pueblo de mis ancestros –más bien las nieves de sus alturas próximas-. Día luminoso y frío. Mi hijo distinguió sobre el manto blanco las huellas de un lobo. Yo, a su misma edad, confiaba en que aparecieran los hermanos de Bonanza cabalgando por entre estos riscos.

6 comentarios:

FPC dijo...

Y los omnipresentes molinos que han malversado todos los paisajes.
Un abrazo.

amart dijo...

En Bonanaz nevaba más bien poco, ¿no? Sin embargo, me acuerdo perfectamente de los nombres de cada uno de los componentes de la failia Cartwright: Ben, el padre, Adam, Hoss y Joe, los hijos. Qué tiempos.
Buena la apreciación de los molinos, FPC.
Abrazos.

amart dijo...

Quiero decir Bonanza, naturalmente, (jodío dedo que va para donde quiere).

Diarios de Rayuela dijo...

Allí estaban, es verdad, FPC. Eran molinos y eran gigantes.
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

Pues si te soy sincero, querido Amart, no recuerdo muy bien si nevaba mucho o poco, pero lo cierto es que en cuanto mi padre tomaba rumbo por algun carretera desde la que se oteaban riscos, a aquel niño que yo era se le arrugaban los menudillo de emoción pensando en que por allí descenderían lo hermanos Cartwrigh. Qué tiempos, en efecto. Qué lejanos tiempos, añadiría.
Un abrazo.

Luna dijo...

¡Horror !¡¡¡

Me ha hecho ud. volver al tiempo más humillante de mi infancia...
El papel asignado era Hop Sing, el cocinero...