miércoles, septiembre 02, 2015


VENTANAS

Ella suele quejarse
de que las ventanas no cierren bien,
pero después de haber repasado con mis manos los marcos,
después de apoyar mi frente en los cristales,
después de abrirlas de par en par para airear la casa,
la he traído conmigo
hasta estas viejas ventanas de las que se queja
y juntos, finalmente, las hemos disculpado
por sus pequeñas faltas de rigor:
¿quién puede mantenerse firme
bajo la dicha permanente
del sol al mediodía?

JCD

miércoles, agosto 19, 2015

Postales portuenses


Una rúa empedrada con cantos pulidos
que brillan bajo la lluvia
y nos desbocan los pies.
Pequeñas casas de azulejos mellados
que fueron arruinándose a la vez que
las vidas de quienes las habitaban.
Cuando todo parecía perdido,
este paisaje íntimo de derrotas
se salpicó por el color de los grafitis,
de las acuarelas colgadas en las galerías,
de las especias en los bistrots,
de las bicicletas y de las flores.
Y en Bombarda la música se volvió suave,
las conversaciones pausadas,
el arte liviano 
y la noche casi clandestina.

JCD


martes, agosto 18, 2015

viernes, agosto 07, 2015

Aguacero, adelanto del EP de JOHNNY GAFAPASTA


Hace sólo unos meses, estos cuatro chavales empezaron a reunirse en un pequeño local para ensayar juntos en el proyecto de formar una nueva banda a la que finalmente le dieron el curioso e irónico nombre de Johnny Gafapasta. Hoy, después de haberse encerrado en un estudio musical durante unos días para vivir la corta pero intensa experiencia de la orfebrería de las grabaciones, están a punto de ofrecer ese pequeño triunfo que supone sacar a la luz un disco con sus tres primeras canciones. Ojalá tengan suerte y guste lo que hacen. En el poco tiempo que llevan juntos han logrado no sólo dedicarle muchas horas a los ensayos, sino trabar una buena amistad, tan importante o más que la propia música. El que se enlaza es un videoclip de su tema Aguacero, incluyendo ya  el audio de la grabación y masterización de Sergio García y Pablo Lato en el Estudio Rojo 2.0.
Johnny Gafapasta son Iván Peñarrubia, a la voz y guitarra; Alejandro de Miguel, a la batería; Álvaro Díaz, a la guitarra; y Nacho Díaz, al bajo. Mucha suerte, la canción y el esfuerzo la merecen.


jueves, agosto 06, 2015

Camposanto en Collioure


La obra de Miguel Barrero plantea el interrogante de por qué un joven escritor de poco más de treinta años siente la necesidad de viajar a la tumba de Antonio Machado, al territorio en que el poeta, y con el la España vencida, sufrió la agonía de los últimos días.
Esa llamada hacia un lugar sobre el que hoy ya se ha reescrito una nueva realidad de veraneos plácidos que esconden en su subsuelo el hacinamiento de los republicanos y su indigna miseria, provoca evocación y reflexión.
El sol estival que recibe al narrador en su viaje a ese destino turístico mediterráneo que son hoy Collioure o Argelès sur Mer, no logra colorear el blanco y negro de los paisajes rememorados por las fotografías, los anales bélicos y el testimonio muchas veces anónimo de los propios protagonistas de aquel infame corredor de la vergüenza que fue para nuestro país, para nuestra memoria, el paso fronterizo que atravesó, pocos días antes de su rendición vital, Antonio Machado.
En la visita a la tumba del poeta, Miguel Barrero recuerda una conversación que, siendo aún casi un periodista debutante, mantuvo con Ángel González en 2002, quien no sólo había homenajeado a Machado en 1959 en el mismo Collioure con el resto de miembros de su generación literaria, sino que fue uno de los más profundos estudiosos de su obra. La propia suerte final de Machado le inspiró a Ángel González un poema con el título que ahora rememora esta novela; un poema, además, en el que se incluyen estos versos: “se paga con la muerte o con la vida, pero se paga siempre una derrota”, que de algún modo son el argumento mismo del libro de Barrero.
Quizás quien lea Camposanto en Collioure se pregunte sobre el género de lo escrito: el mismo autor ha explicado en alguna ocasión que su relato puede y debe ser considerado una novela, puesto que con esa intención fue escrito (una intención quizás, excluyente, pero firme, como fue la de no hacer un diario de viajes, ni un tratado literario ni una suerte de reflexión político-literaria). Y una novela caracterizada, al tiempo, por la permanente presencia del narrador —personaje real que cavila sobre el viaje que lo llevó a Collioure, sobre las circunstancias que hicieron de aquel territorio pasillo de exilio, campo de concentración o tumba, imán para una conciencia, la del propio Barrero, ya lejana de aquel tiempo, pero aún heredera de todo su desarraigo por una afinidad sobre la que indaga explicación—; una novela a la que ese yo constante otorga, si cabe, una mayor credibilidad a cuanto se va relatando, expuesto con una sinceridad en la que se equilibran de modo admirable emoción (en la alusión piadosa a la pequeñas historias de los vencidos) y reflexión (al aplicar un necesario filtro a lo que se hizo de la república durante la guerra a través de la mención de Orwell).
Un libro, en fin, que se constituye com un relato de frontera, de lugar de paso, de exilio, de afirmación de identidades proscritas, de desarraigos: el de quienes huyeron de la derrota en la guerra civil española y el de los que, no sin incertidumbre, la atravesaron, como Walter Benjamin, huyendo del holocausto judío.
La frontera como absurdo límite de la libertad y espejo sucesivo de persecuciones no muy diferentes: finalmente Machado y Benjamin murieron muy cerca, pero cada uno a un lado distinto de la frontera. La sinrazón de la barbarie, la memoria que debe ser conservada, visitada, excavada, como hace esta narración de Barrero que hurga bajo la luz de agosto la tiniebla del invierno de una guerra.

Camposanto en Collioure, fue Premio Internacional de Literatura de 2015 de la Fundación Antonio Machado.

miércoles, julio 29, 2015

Margarit dixit

El ser humano vive en un universo  cruel y brutal. Gracias a la Ciencia y a la Técnica se defiende de la agresión apretando un botón.  Pero la intemperie moral nos alcanza a todos: pérdidas,  errores, catástrofes personales. La muerte de un ser querido,  sentirse abandonado... Entonces, ¿qué botón apretamos?  Sólo nos quedan las Letras.  Pero leer a Montaigne cuando nos ocurre una desgracia es demasiado tarde,  hay que tenerlo leído antes.  De ahí la importancia de las Humanidades en la educación.

JOAN MARGARIT

viernes, julio 24, 2015

Ventana

Abro en mi biblioteca una ventana al mar. Ladra a su través un perro en la orilla —entre Valladolid y Macondo—.

lunes, julio 20, 2015

Homenaje a Juan Garay

Organizado por la Sociedad Cultural GESTO, tuvo lugar el jueves 2 de julio, lo que sobre todo fue una reunión de amigos en torno al recuerdo de Juan. Pusieron la música, el gran Gimi —con su saxo, Toni Gil —magnífico guitarrista— y Daniel García de la Cuesta —con el "vigulín" y la acústica—. Pusieron la palabra, Miguel Ángel Bonhome, Juan Ignacio González, Esteban Fernández, Emilio Amor, Cecilio Testón, Mar Braña y un servidor. Pusieron el sentimiento todos los que participaron con su presencia en el salón de actos de La Arena, y fueron muchos, en una celebración modesta pero entrañable, donde vertimos lágrimas, cantamos y reímos; donde, una vez más, mostramos aprecio enorme y sincero por quien fue tan buena y generosa gente. 

jueves, junio 25, 2015

Exposición fotográfica de Juan Garay

Ayer se inauguró en el Centro Municipal de La Arena una exposición fotográfica de Juan Garay. Breve pero entrañable recorrido por su obra que ha seleccionado y distribuido con acierto Antonio Merediz. El 24 de junio era el cumpleaños de nuestro amigo. Los de ayer hubiesen sido sesenta y cuatro. Brindamos por él. Seguimos recordándolo. Sigue con nosotros. 




miércoles, junio 24, 2015





Acaba de ser colgado de la plataforma Calameo el nuevo número del Ágora Digital, que hace el catorce de la nueva época de esta revista surgida como boletín de información y creación desde la Sociedad Cultural GESTO. En su interior se contienen reseñas de exposiciones y libros, poemas, fotografías y crónicas de distintos eventos culturales. El enlace desde el que se puede acceder a esta publicación es el siguiente:

martes, junio 16, 2015


San Antonio

A veces los lugares
son la única certeza.
En esta playa a solas
la mar llega hoy sin prisa
y en el pulso de su oleaje
late una alegría
                casi silenciosa.


A veces los lugares
son islas sin gobierno,
sin uso horario ni moneda,
donde la vida se ensimisma
hasta olvidarse de la muerte.

JCD

lunes, junio 15, 2015

Remior se avista también desde Sevilla

Juanma Hernández lee y reseña mi Convalecencia en Remior:

"En Remior el poeta nos cuenta que hay otros océanos, y nos habla de la magia de los hijos, de esas vidas que se desgajan como trozos arrancados de nuestra carne a los que miramos marchar, entre los más grandes dolores, entre las más sublimes dichas. No hay ojos más enamorados que los ojos de una madre, que los de un padre…
En la convalecencia de José Carlos no hubo patria más allá del corazón, no hubo mayúsculas ni historia que legitimasen patrias graves, ni escenarios ni aposturas que certificasen patrias respetables. Los versos musitan una patria ínfima e íntima, en la que por caber cabe todo el mar de Asturias, ese Cantábrico decidido y discreto con sus fabulosos vientos, que llegan desde el otro lado del universo para fabricar una espuma conmovedora. Y cabe el amor perseverante, esa dádiva exangüe que aún nos trae la vida, un amor que permanece ahí, apoyado sobre una esperanza gastada. Sí, es el desmayado amor que se sostiene sobre esa última tanda de latidos, que nos deja creer en la resurrección de tantas dulzuras quizá por siempre perdidas, que nos permite sopesar milagros y quimeras como si la noche nunca fuera a caer sobre las cosas…"

Y fotografía además sus alrededores (que él también conoció veranos atrás):


Gracias, amigo.

martes, junio 09, 2015

Reseña

Álvaro Valverde reseña:

José Carlos Díaz (Gijón, 1962) en Convalecencia en Remior, que publica Cuadernos de Poesía "Heracles y nosotros", evoca, a modo de diario, una estancia en esa playa nórdica y lucense que le sirve para meditar sobre el paso del tiempo, la edad que avanza inexorable, los hijos, el amor ("En qué momento fue el amor costumbre")... Poesía autobiográfica, sin pretensiones ("Procuro escribir sin imposturas"), de línea clara, que, según el autor, es, más que "sentencia", "incertidumbre".

¡Obrigado!

jueves, mayo 28, 2015

Tonino Guerra

En un espléndido artículo titulado La miel, Julio Llamazares hablaba hace unos días de Tonino Guerra, ese entrañable tipo que dejó escritos una gavilla de guiones fundamentales para la historia del cine: Y la nave va y Ginger y Fred, con Fellini; La noche, La aventura, Zabriskie Point y Blow-Up, con Antonioni; La noche de San Lorenzo y Kaos con los hermanos Taviani; Carmen, Tres hermanos y Cristo se paró en Eboli, con Francesco Rosi; Nostalgia con Tarkovski. Sin embargo, Llamazares aludía a la poesía elemental que también practicó el guionista italiano. Esa cita me llevó a buscar los poemas de Tonino Guerra. Y en la pesquisa me encontré con una entrevista que ya hace unos años le hizo Juan Vicente Piqueras para la revista La Dama Duende. Las declaraciones que en ella hacía el ya anciano entrevistado me parecieron un compendio de sabiduría.

"¿Cuáles son las mejores cosas del mundo? Las que comíamos en la infancia. Oyes a la gente que dice: "las albóndigas como las hacía mi madre..." o "las natillas aquellas...". Te acostumbras de niño a unos sabores que serán siempre los tuyos. Es como una droga. ¿Acaso comemos otra cosa que infancia?

Yo parto siempre de la realidad de cada día. Creo que la poesía está ahí y se trata de saber descubrirla. El poeta, más que un inventor, es un descubridor, un explorador. Alguien que sabe buscar y encontrar la poesía en las pequeñas cosas que parecen insignificantes. Un poeta es aquél que se quita el sombrero ante un cerezo en flor.

Vivimos una época brutal, gobernada por cínicos que comercian con la muerte, que son esbirros de la muerte, con una humanidad adoctrinada, infeliz, un rebaño absurdo cuya mayor alegría es comprar, comprarlo todo. Me gustaría decirle a la gente que hay muchas cosas en la vida que no tienen precio, cosas mínimas, milagrosas, que ya casi nadie ve. Yo, por ejemplo, en Alemania durante la guerra, sabía que podía morir de un momento a otro y pensaba: ¿qué cosas echaría de menos si me muriera? No poder comer más castañas con los amigos frente al fuego, no volver a ver la lluvia. Estas son las grandes cosas de la vida: comer castañas, escuchar el rumor de la lluvia, el silencio de la nieve que cae. Estas son las cosas por las que te sabe mal morir. Lo demás, no sé: ¿una mujer? sí, pero también se hace vieja, también muere, o simplemente se va. Todo lo humano decae. En cambio, la nieve no envejece, el olor de la lluvia no miente, los olivos no se van. Son cosas que están ahí, dispuestas siempre a iluminar la niebla que somos.


La única manera de vencer a la muerte es permanecer durante mucho tiempo en la memoria de los demás. Yo creo que todo lo que he escrito y he hecho en esta vida no tenía otro objetivo."

lunes, mayo 25, 2015

El tetris poselectoral gijonés

El pueblo o la ciudad son las prolongaciones de nuestra casa. Esa extensa antojana sin muretes donde convivimos.  El patio de vecindad. La escuela de nuestros hijos. El paseo, el ocio, el parque. El ruido y el aire. Los animales domésticos. Las calles limpias o sucias. El horizonte libre o cercenado. El consuelo de nuestros ancianos. Las posibilidades culturales. Los museos. Las fiestas y los duelos. Las terrazas. Los campanarios y las sirenas. 
Gobernar una ciudad siempre es difícil. Poner de acuerdo a tantos y tan diferentes es resignarse a lo imposible, sin renunciar, sin embargo, a servir honradamente las causas de la mayoría: conseguir que estas pequeñas patrias nuestras sean habitables persiguiendo las miserias y la distorsión, procurando el aseo de calles, jardines y moradas, la atención de los que no se valen por si mismos por edad o infortunio, la libertad responsable de los jóvenes, la ambición transformadora sin hipotecas eternas ni menoscabos medioambientales, la celebraciones que no sean sólo pan y circo, el amor por lo propio y su cuidado común como objetivo.
Debe de ser una labor titánica afrontar estos retos desde una alcaldía salvando los obstáculos que en ante esa responsabilidad levantan tanto los prejuicios políticos como los malas prácticas consolidadas.  Debe de ser aún más inabordable el trabajo si se llega a él con soberbia o sin ideas.
La inercia de las victorias repetidas llevó en Gijón al Partido Socialista al ensimismamiento arrogante y, no en pocas ocasiones, a la gestión arbitraria. Después de capitanear una moderna metamorfosis urbana, que no sólo adecentó la fachada marítima de la ciudad y reordenó su trazado íntimo, sino que dotó a sus barrios de una magnífica red de servicios sociales, deportivos y culturales, los gobiernos locales del PSOE fueron hipertrofiando una estructura política y de gestión con demasiados visos clientelares. 
La irrupción de Foro supuso un recambio sorprendente por la identidad de quienes lo protagonizaron: una derecha ilusionada con un proyecto político que rompía finalmente con el cainismo popular gijonés y confiaba su suerte a la redención asturianista y personal de una vieja gloria política.  El cartel electoral forista aupaba a la primera línea a una reputada cirujana que se encontró, inesperadamente, sentada al frente de una corporación municipal de tanta relevancia sin disponer no sólo de bagaje político o experiencia en la gestión, sino tampoco de proyecto alguno de ciudad. Ello llevó a Moriyón a gobernar casi por inercia, y con criterios de económica doméstica, un ayuntamiento de más de trescientos mil habitantes.
En los resultados de las elecciones municipales recién disputadas, se ha premiado, por quienes la apoyaron hace cuatro años,  la gestión aseada de la alcaldesa forista. Además, el electorado de centro-derecha no tenía otro referente fiable a la vista de lo que el PP volvía a proponer: un candidato bienintencionado, pero absolutamente desconocido, sin pedigrí político y sin relevancia profesional o social alguna.
Por el otro lado de la balanza, el voto se ha fragmentado de tal modo que se auguran unas negociaciones reveladoras en los próximos días.
Los socialistas no sólo siguen perdiendo apoyos en una ciudad que ha comprobado cómo aquellos servicios que alentaron se mantienen y funcionan sin que el PSOE esté al frente del gobierno local,  sino que le han perdido el pulso a muchos de  los órganos vitales de la sociedad gijonesa: cultura, asociacionismo o juventud. En la oposición mantuvieron cierta arrogancia. Para gobernar precisan ahora practicar la concesión convencida u obligada, y sí lo consiguen, sobre su futuro electoral penderá esa maldición que suele perseguir a los gobiernos plurales de la izquierda que el PSOE encabeza —condenados generalmente a padecer tensiones irresolubles, gasto incontrolado y castigo en las siguientes urnas—.
Por otro lado, la emergencia de la marca local de Podemos los sitúa ante una tesitura de la que no parece que vayan a salir demasiado bien parados: dejar gobernar a la derecha o implicarse, desde la minoría, en el gobierno de la izquierda (siempre y cuando arrinconen ese mantra propio que airean a los cuatro vientos y que afirma  que PP y PSOE son lo mismo).  Para quienes, hasta ahora, basaron su auge en la prédica, comienza el momento de dar trigo.
Más cómoda parece, a priori, la posición de Izquierda Unida, que aguanta, mermada pero sin fenecer, el embate de esa izquierda que hasta ahora estaba fuera de las instituciones, dándose tiempo para restañar sus propias heridas internas. Su historia avala que puedan apoyar sin remilgos un gobierno de izquierdas para la ciudad.
Queda la testimonialidad del Ciudadano. Su partido no deja de ser, por el momento, una mezcla variopinta de liberales refinados y tránsfugas sin vergüenza (la foto de Nicanor García y Nacho Prendes en la noche electoral resulta bochornosa). A ver por dónde sale su representante local.
Al próximo gobierno gijonés ha de exigírsele, además de decencia, de aseo en la gestión, de transparencia en todas sus acciones, un proyecto de ciudad que combine ambición y mesura, que permanezca pendiente de los que más necesitan el apoyo de las instituciones (tanto a nivel individual, desempleados o desfavorecidos por edad o situación social, como a nivel colectivo, barrios o afueras), que mantenga una fiscalidad sensata y justa y un equilibrio financiero que no comprometa el futuro presupuestario del ayuntamiento, que aborde el urbanismo con racionalidad, sin “grandonismos” y con una visión de crecimiento que permita la protección del cinturón verde urbano.
Las expectativas son inciertas, los pactos difíciles y hasta arriesgados si se afrontan midiendo sus posibles consecuencias políticas a corto plazo —las elecciones generales se celebrarán a final de año—.
La superación del desapego hacia lo político pasaba, según la mayoría de los analistas políticos, por el derrumbe del bipartidismo. Pues bien, conseguido. Ahora empieza una nueva época. Salvo que la falta de acuerdos y la consecuente incapacidad para el gobierno genere al cabo de unos meses nuevas convocatorias electorales. Quizás entonces se mire hacia Italia, donde acaba de reformarse el sistema electoral en un sentido muy distinto al que los partidos hasta ahora minoritarios pretendían en España.  
Cuando se intenta el tetris político, todo son codazos.

jueves, mayo 21, 2015

Camín del sol

Con los restos de un naufragio, Rubio Camín levantó una escultura óxida camino de La Providencia. Por sus resquicios, el sol tiene a veces, al final de la tarde, el aspecto de una luz que se dejase encendida en el pasillo. Esa lámpara que a veces reclaman los niños para conjurar el miedo de la noche antes de dormirse. Camín de sol, el título de esta fotografía, juega con una doble significación, la del itinerario solar evocado en lengua asturiana, y la del escultor que entregó su obra al acantilado y sus luces cambiantes.

viernes, mayo 15, 2015

Convalecencia en Remior según Julio Obeso


Toda convalecencia representa, al menos, memoria de lo sucedido y esperanza en la recuperación. Allí por donde se quebró el hueso, alrededor del órgano enfermo, se pueden trazar algunas de esas líneas que miden la distancia angular del progreso. Ocurre que las verdaderas referencias de la vida, raramente pueden expresarse en grados minutos y segundos. La paradoja es el ecuador y de ahí en adelante, toda la mar es nueva. 

Remior, en la cartografía de José Carlos Díaz, es un atolón donde chillan aves totémicas mientras incuban, en grandes nidos de inseguridad, los pájaros que mañana nos van a colonizar. No hay desasosiego, violencia, solo una lenta comprensión de esa realidad terca que es el tiempo; viento que nos moldea en su fijación de surcos y sordera.

"Todo se alcanza al tiempo como un don
que apena si agradeces,
en el que incluso ni siquiera reparas,
pues para entonces tu tiempo lo ocupan
las grietas de los muros,
las quejas de los suelos,
la humedad en rincones y techumbres
y el eco del vacío
que como ánima en pena
golpea las aldabas de tu cuerpo."

Gozar de un espacio que nos ha sido concedido como el fruto de un robo, bala en el pie o deterioro, abunda en esa cualidad atrófica del ensimismamiento. Porque este poemario es el resultado de una constancia terapéutica. ¿No veis el balanceo del calendario al cerrarse la puerta, al tullido recobrar esa móvil tendencia a un lugar mejor, que nos hace tan humanos?

“Constancia de acercarse en las mañanas
un día y otro hasta la playa donde todo comienza,
donde el mundo amanece como si estuviera de viaje
                        y extrañase tanta belleza de pronto”

José Carlos, en estas páginas de lenta ternura, resuelve, imagen tras imagen, los bocetos de la infancia, los apuntes que situaron, en urgentes servilletas de papel, los puntos cardinales de lo que se fue o pudo haber sido. ¿Quién no, en el dolor de los hijos, en los últimos días de verano, en la nostalgia de una patria diminuta? ¿Quién no espera el milagro?

“Cuando los ojos miran desde el suelo
hasta la hierba más humilde
puede parecer al viento un oleaje
y hasta mi casa,
que en el mapa del mundo
no es más que un átomo de polvo,
podría albergar desde ese alzado escaso
el enorme tamaño de una noche sin sueño."

De haberle conocido antes, le hubiera pedido al fusilero, una bala en el pie con pasaporte a Remior. 

Julio OBESO

(Gracias, Julio.)

jueves, mayo 14, 2015


Tomé estas fotos a primera hora de la mañana, con la bruma aún fresca, una luz sucia y el mar muy quieto. Subí  el camino desde el que se abarca la playa. Su margen izquierda está pespunteada por traviesas de tren. Son como lápidas levantadas a viajes de extraños. No llevan la inscripción de sus destinos, pero sí la tortuosa cartografía del tiempo en la madera y el color acumulado de la lluvia y las pleamares.


martes, mayo 12, 2015

Emergencia

Hoy, la acepción más habitual de la palabra emergencia es aquella que se refiere a un suceso o accidente sobrevenido, a una situación que requiere una respuesta inmediata. Por eso ante las emergencias parece existir el deber moral de actuar adecuadamente. Sin embargo, la raíz etimológica es latina y está conformada por el sufijo “ex” (hacia afuera) y su lexema “mergere”(sumergir), por lo que venía a expresar la recuperación de la superficie por aquello que estaba hundido. Quizás esta duplicidad semántica se manifieste también en la campaña electoral. Se ha instalado en el inconsciente de gran parte del electorado la obligación moral de ayudar a lo que emerge como si sobre todo lo que brota, al margen de cuál sea su naturaleza última, debiese procurarse la emergencia del cuidado. Ante esta especie de ingenuo samaritanismo, no debe olvidarse que también las malas hierbas tienen su frágil periodo de germinación.

sábado, abril 25, 2015

25 de Abril

El sol es generoso en Aveiro. Ilumina a menudo sus canales.  Refleja en las aguas de la mañana el vivo color de las proas de los moliçeiros y de los azulejos de las casas encaladas. Al atardecer convierte la madera de los galpones salineros en cobre repujado. Aveiro tiene una belleza sonriente, blanca y modesta; una plaza de pescado bulliciosa, jardines de acacias, templos luminosos y tascas de raciones abundantes y vino fresco.  Allí vivimos días apacibles al sol y sin prisa. En uno de los muros más hermosos de la ciudad, cerca su estación de tren, fotografié entonces este estarcido en el que hay tanta memoria como sed de serena justicia. José Afonso nació en Aveiro, vivió en las colonias, cantó la revolución y padeció en la humildad la larga enfermedad que lo llevó a la muerte. Su existencia parece una suerte de metáfora del propio país. Nacido en la luz y volcado al mar, conquistador de lejanías y, finalmente, entregado por la desdicha a la derrota.

lunes, abril 20, 2015

Somos una sociedad mercantil que necesita, para seguir existiendo, consumidores y no lectores. La lectura inteligente y detenida puede alentar la imaginación y fomentar la curiosidad y, por lo tanto, hacer que nos neguemos a consumir ciegamente. Es por eso que Christine Lagarde, ardiente defensora de las sociedades de consumo, cuando era ministra de finanzas durante el Gobierno de Sarkozy, dijo a sus conciudadanos que se quejaban de la crisis: “Trabajen más y piensen menos”. Madame Lagarde sabía muy bien que un pensador nunca sería un buen consumidor.
Alberto Manguel

miércoles, abril 15, 2015

Cita


EL GRAN ADVERSARIO del primer capitalismo, según Max Weber, era "el trabajador tradicional". Aquel hombre que no veía la razón de trabajar toda una semana si podía subsistir con lo que ganaba en un día.

El gran adversario del capitalismo actual, según Bauman, es "el consumidor tradicional". Aquel que compra sólo lo que necesita y no todo lo que le sugiere la vociferante publicidad.
Me identifico bastante con los dos adversarios del capitalismo.

IÑAKI URIARTE (Diarios)