jueves, junio 09, 2011
Repliegue
miércoles, junio 08, 2011
Nuevas caxigalíne(a)s
La austeridad es un vicio de humildes, una sospecha de quietud que despierta el apetito de los caimanes.
Hay en todo Pigamalión un cruel Saturno en ciernes.
Obtuso: ángulo muerto en la visión de todo militante. Militante mismo.
martes, junio 07, 2011
Pequeñas eternidades
miércoles, mayo 25, 2011
De los riesgos de todo lo nuevo
lunes, mayo 23, 2011
Éramos nosotros
y contado que los bárbaros no existen.
Constantino Cavafis
lunes, mayo 16, 2011
Postal desde Nueva

miércoles, mayo 11, 2011
De pececillos
lunes, mayo 09, 2011
Beatus ille
Nos recibió la lluvia. Vino después de que sobre todo se echara un momento antes un lino sucio. Una urdimbe tupida entre la que, no obstante, la luz del sol repercutía como un alfiler. Sobre las hojas y los pétalos, sobre el cristal y las piedras bruñidas, el agua caída se había posado como una procesión de caracoles minúsculos. Frágiles. Transparentes. A buen seguro guardaban todos un arco iris bajo la axila. En lo más alto del jardín hay un pequeño maremagno de hierbas aromáticas. Para hacerse con su perfume las muy lascivas piden más que una caricia, un arrebato. Que las manos se las coman con los dedos como a pechos de amante. Tomamos café en el cenador. Nos contaron que hace nada estaba tupido de glicinias. Pena no haberlo visto y olido. R. habló del cuco que se oía cerca, de ese pájaro aprovechado al que dejan a nacer en nido ajeno y que termina por arrojar de su lado a los hermanos que no lo son, mientras somete a la madre engañada a un ímprobo trabajo para alimentarlo. Se hizo luego un largo paseo que arrancamos justo por la orilla del robledal. Subiendo después hacia Barreo se nos cruzó un faisán en el camino, pero se escondió enseguida. Ladraban los perros. Por entre la foresta se descubría el paisaje enmarcado entre el ramaje y las sebes. La luz tamizada por el espesor de las nubes le daba relieve al mundo. A la vuelta charlamos con un vecino. Traía consigo una hembra muy dócil de mastín a la que llama Niebla. Se hizo la noche. Mientras cenábamos se cuajaban las claraboyas de constelaciones. Como guirnaldas sobre el conversar alegre. jueves, abril 28, 2011
Caxigaline(a)s
Qué es un aforista sino un filosofo aquejado de pereza.
Hay quien cede ingenuamente a la provocación y termina empleando su artillería contra los fanáticos suicidas. Pobre idiota: lo tendrán por asesino mientras que sus víctimas fingidoras alcanzarán, en cambio, la eternidad heroica.
Los retos son la cara norte de las ambiciones.
martes, abril 26, 2011
Un aire impresionista
martes, abril 19, 2011
lunes, abril 18, 2011
Porto (5)
viernes, abril 15, 2011
Porto (4)
Porto
María Mamede
(Mi ciudad no se llama Lisboa, ni huele a sur, ni por ella pasa el Tajo; pero como Lisboa, tiene manantiales de leche y de mármol. En mi ciudad las puestas de sol son de oro sobre el río Duero y sobre la mar, y sólo en ella tiene una luz el atardecer que adorna el granito. En mi ciudad, como en Lisboa, hay gaviotas y aire de mar, pero no hay transbordadores, en el río sólo hay rabelos que transportan néctar y almas. De mi ciudad nace el Norte acantilado e insumiso, y el sol, cuando llega a ella, la penetra delicada y cariñosamente tras vencer a la niebla… En mi ciudad también hay pregones, gatos, palomas, castañas asadas, higado y fado por las calles, adornadas con fuentes, con ropa secando en los tendales... Mi ciudad tiene también tardes languidecientes, quioscos en las plazas, viejos jugando a las cartas en mesas de jardín. Y en ella renacen las viudas y las solteronas cuando pasean en el tranvía. Es bien cierto que en mi ciudad la luz no es como la de Lisboa, pero la luz de mi ciudad es un aleteo de amor del astro rey que la besa en la frente todas las mañanas.)
martes, abril 05, 2011
La ola
Leo también el último artículo de Cercas en El País Semanal, Antes de la política, donde se hace eco de unas opiniones mantenidas por Irene Lozano, en las que viene a concluir que el remedio contra la mala política no es menos política, sino más. Y que las democracias más sanas son aquellas en las que los ciudadanos contemplan no como un derecho, sino como un deber cívico, el dedicar algunos años de su vida a la política.
Recuerdo a la vez, como contrapunto, aquello que escribió Zygmunt Bauman: las ideologías son esos densos velos que hacen que miremos sin llegar a ver. Es a esta inclinación incapacitadora nuestra a la que Étienne de la Boétie denominó servidumbre voluntaria.
¿Cómo conciliarlo todo? ¿Cómo afrontar un compromiso político -al que parece obvio que no debemos sustraernos-, sin el sometimiento a la castrante disciplina de partido? A esa simbología rancia, infantil o castrense, de colorines, logos, musiquillas y mítines. A ese culto adolescente a referentes de verbo fácil o imagen atildada. A ese atrincheramiento entre afines que nos hunde los pies en el barro y nos empuja a disparar hacia el otro lado por mera supervivencia, sin atender a razones. Volviendo a La Boétie: servidumbre voluntaria. Ola.
lunes, abril 04, 2011
Teoría de la empatía
Unos niños que juegan en las orillas de un río que desciende rápido y caudaloso. Un cuerpo de chiquilla que flota boca abajo. Una mujer de avanzada edad que acude al médico de un hospital y se encuentra a la salida con la desesperación de una madre que se arrastra por los suelos al saber que su hija acaba de morir. Poesía es una película coreana dirigida por Lee Chang-dong que arranca en la tragedia y se columpia durante dos horas en un arriesgado equilibrio sobre la oscura trama que sobrevuela y las delicadas maneras y aspiraciones que guían la vida de su protagonista. Porque Mi-Ja, la abuela encarnada por esa liviana y elegante actriz llamada Yoon Jeong-Hee, quiere aprender a escribir poesía. Y persiste en ese empeño aun después de saber que su nieto adolescente, con quien convive, es responsable, junto a otros cinco muchachos de su clase, de las terribles vejaciones infligidas a una adolescente a la que abocaron al suicidio. Mi-Ja incluso mantiene la voluntad de escribir un primer poema en su vida después de saber también que esas incipientes pérdidas de memoria que la llevan a la consulta de un doctor son el principio de un alzheimer. Mi-Ja sigue tomando notas en una pequeña libreta que guarda consigo a todas horas en su bolso de mano y en la que trata de apuntar las sensaciones que le despierta el contacto con la naturaleza hasta en ese corto y doloroso viaje que la lleva a la casa en el campo de la adolescente muerta. Su voluntad tardía de escritora no persigue sino poner en práctica los consejos del profesor del taller de escritura: ver las cosas con tal intensidad que por un momento se pueda uno hasta sentir dentro de ellas. Por eso el final de la película vuelve a las aguas del río. Todo se cierra sobre su cauce. Y una voz que es la de Mi-Ja recita el poema entregado al profesor como trabajo final de curso. No habla de ella. Tampoco de las flores y los árboles de sus apuntes. El poema habla del dolor de una mujer en ciernes que al cabo de unos versos le toma el relevo a la recitante. Mi-Ja ha sabido encarnarse en el alma de Agnes, la niña suicida. Se sintió dentro de ella y desde allí escribió final y aplicadamente su poesía. jueves, marzo 31, 2011
Ríos y escaleras
jueves, marzo 24, 2011
Perigeo
miércoles, marzo 23, 2011
My Love
Mi amor abraza como una chica.
La voz de mi amor está rota.
Las manos de mi amor son suaves y fuertes.
jueves, marzo 17, 2011
Sea of love

lunes, marzo 14, 2011
Canciones
La noche engendra música. A su imán
acuden las canciones memoriosas, el piano
desafinado, la guitarra ya casi polvo, el violín
comido por los años, las maracas que suenan
como los huesos.
José Emilio PachecoQuien no recuerda las canciones de su vida, quien no las entona en los instantes exaltados de amistad y alegría, es como si hubiera perdido para siempre cualquier rastro de los cuentos de su infancia. Porque cuando los años nos van cambiando, volviéndonos en apariencia más sabios, pero irremediablemente más distantes, las canciones que no se nos borran del alma, hablan de lo mejor que fuimos, de lo que aún podríamos volver a ser con sólo rascar la desencantada cal del tiempo.
La sangre tiene razones
que hacen engordar las venas.
Pena sobre pena y pena
hacen que uno pegue el grito.
La arena es un puñadito...
Pero hay montañas de arena.
Atahualpa Yupanqui

